lunes, 18 de junio de 2018

Design Thinking. Ésta es la actitud


Artículo de opinión de Juan Manuel Salvi, director de Salvi Design


Más allá de las definiciones puramente formales y clásicas, el diseño representa una metodología de trabajo de carácter proactivo, de análisis de las condiciones, materiales, procesos, entornos… con un componente importante de creatividad. Este proceso desemboca en la toma de decisiones conscientes, alejadas del azar y de la improvisación, para dar soluciones a las necesidades de empresas y personas.

En el mundo de la empresa nos encontramos con diferentes escalas o intensidades en la utilización e implementación del diseño con un protagonismo proporcional al grado de entendimiento del mismo. Desde empresas que no utilizan el diseño, o las que lo utilizan simplemente como una función de estilismo cuya finalidad es crear algo “bello”, hasta las que lo utilizan como una herramienta estratégica de gestión e innovación en el modelo de negocio.

El Design Thinking es la implementación del pensamiento de diseño en el modelo de empresa. No estamos hablando de algo estético o bonito, sino de su implicación en la toma de decisiones en cualquier ámbito y planificación del modelo de gestión como la principal estrategia empresarial. Algunas empresas ya han comenzado a ejecutar este sistema de pensamiento en sus modelos de gestión. No se trata de una novedad metodológica sofisticada, sino más bien un cambio de actitud. Las habilidades para el diseño y los negocios están convergiendo. El diseñador aprende del empresario y el empresario del diseñador.

El Design Thinking aprovecha la forma de pensar de los diseñadores centrada, principalmente, en las personas/usuarios a través de soluciones creativas que surgen de la iteración de un modelo basado en observación, ideación, prototipado, implementación y revisión. Una forma de pensamiento cíclico como impulsor de la innovación frente al modelo de pensamiento lineal.

Según Tim Brown (CEO de Ideo), uno de los impulsores del Design Thinking, resulta fundamental la práctica de un pensamiento integrador en el que exista la habilidad para explotar ideas opuestas y contradictorias para crear nuevas soluciones evitando una visión reduccionista de centrarnos en un punto de vista demasiado particular. Hay que pensar a lo grande. Ésa es la actitud.