martes, 20 de febrero de 2018

De Tierra de Campos a Japón, la morcilla de Villada cruza fronteras

La gastronomía autóctona con aires innovadores gusta en los mercados internacionales


Cristina González Navas I Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. I 3.04.2012


David Ramos en un evento popular con su producto estrella, la crema de morcila.

La empresa familiar palentina lleva seis generaciones cocinando la receta tradicional morcillera con influencia leonesa. Este mes de marzo ha puesto pie en Japón el primer envío de productos al extranjero con el firme propósito de inundar de sabor castellano las mesas internacionales.

El sabor de la morcilla ‘made in Villada’ ha viajado a  tierras niponas, un primer paso hacia la internacionalización de los productos de la firma palentina que ya tiene pretendientes en países europeos y del otro lado del charco. La gastronomía nacional gusta en el extranjero y algo tan autóctono y tan cultural como la morcilla no podía quedarse atrás. El sello de la receta se firma en la localidad palentina de Villada donde David Ramos, último eslabón de la saga morcillera, lidera una nueva ‘vuelta de tuerca’ de este negocio familiar.

Enfrentarse a nuevos mercados, sortear el estancamiento sacando nuevos productos y, a partir de ahí, ver nuevas vías de comercialización es lo que lleva haciendo Ramos desde que en 2006 cogió las riendas de la empresa a la que siempre se ha sentido vinculado. Aires nuevos de una generación que cambia la imagen corporativa pero mantiene la esencia de la mezcla justa de sangre, cebolla, especias , arroz y sal con sello propio para ofrecer una morcilla “muy amable que ni pica, ni es fuerte y tiene un puntito justo  de especias”, apunta Ramos.

La crema de morcilla es una de esas innovaciones que ha acometido la firma palentina que, envasada en tarritos de cristal, no necesita refrigeración y tiene una caducidad de dos años. Unas características idóneas para la distribución del producto en largas distancias pero que, también tiene su público nacional. “Nuestro objetivo ahora es asentar distintos mercados nacionales, incrementar las ventas en áreas como Madrid y Andalucía aparte de seguir trabajando los procesos de exportación”, explica David Ramos.

A la innovación gastronómica de la compañía palentina se suma la incorporación a la receta tradicional del producto el calificativo sin gluten para celíacos y la morcilla sin sangre, demandada por la comunidad de Testigos de Jehová que, con esta adaptación, pueden degustar una morcilla más rojiza y compacta que la convencional y así, “dar cabida a que todo el mundo pueda comer este producto”. Las instalaciones de la empresa palentina se reparten entre Villada, donde se encuentra ubicada la oficina, y Villacidaler, un pueblo próximo en el que está edificada la fábrica de 300 metros cuadrados en la que trabajan otros tres vecinos de la zona.

El XXVI Salón del Gourmet celebrado recientemente en Madrid ha servido como escaparate de estas apuestas innovadoras para el paladar en el que también, se ha dado a conocer oficialmente la nueva imagen y el nuevo embalaje de los productos de Villada. Eventos internacionales de este tipo o más populares como la Feria de la Matanza celebrada hace unas semanas en la localidad palentina que da nombre a las morcillas, construyen a través de las degustaciones, la leyenda de sabor alrededor de este producto tradicional que hoy cobra fuerza gracias al trabajo de nuevas generaciones como la de David Ramos, que apuesta por mantener la gastronomía tradicional pero sin olvidar el valor añadido que le puede aportar la innovación y modernización de este producto.