jueves, 22 de febrero de 2018

De la Torre: “La FP debe acercarse más a la empresa como proveedor de su capital más importante, el humano”

Entrevista al director general de FP de la Junta de Castilla y León, Enrique de la Torre Alonso. 

M. Martínez García   I   Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.   I   9/11/2012

Licenciado en Ciencias Empresariales y docente de Formación Profesional, la vida profesional de Enrique de la Torre Alonso está imbricada en la Formación Profesional y en el ámbito educativo. Ha sido, además de profesor, secretario y director de un centro de FP, asesor de Formación Profesional en la Dirección Provincial de Educación de Burgos, para posteriormente liderar su área de programas educativos y convertirse en director provincial antes de ocupar la Dirección General de FP de Castilla y León.

 Enrique de la Torre Alonso, director general de FP de la Junta de Castilla y León.

¿Cómo se puede fomentar desde la Administración una FP que consiga responder a las necesidades de las empresas?

Lo más importante para la Formación Profesional es saber conectar con la empresa. Si el empresario está convencido de la importancia del factor humano para competir debería ser el primero en tener un especial interés en los lugares en los que se forma esa mano de obra. Los alumnos están unos pocos años en el sistema educativo pero van a estar 20, 30 o más en las empresas y por eso esencial que sepamos conectarnos. Tenemos mucho que ofrecer a las compañías en general y de manera particular a las pymes, de modo que es básico que nos conozcan a fondo. Tenemos una enorme capacidad didáctica, pero son necesarios más puntos de encuentro. Además, una de las grandes apuestas de la LOGSE fue la formación en los centros de trabajo. Cuando se puso en marcha yo era tutor de un centro de FP y me preguntaba si íbamos a conseguir suficiente número de empresas. Pues bien, esa etapa ya está superada y ahora hay incluso firmas a las que no podemos abastecer de alumnado, así que tenemos que avanzar hacia una mayor calidad cada día.

¿Es para ello una buena opción el modelo de FP dual alemán?

El apellido no me gusta porque lo hay suizo, austriaco… ¿Es la solución? Si lo trasladamos tal cual funciona en Alemania, probablemente no. Pero la idea de que los alumnos tengan más contacto con las compañías es excelente. La FP dual significa formarse tanto en el centro educativo como en la empresa y eso es algo que ya se está haciendo, pero no de forma suficiente todavía. De ahí que un elemento clave para profundizar en este aspecto sea, estoy convencido, la iniciativa de Castilla y León del Aula-Empresa, una de las grandes apuestas de esta región que el pasado curso se llevó a cabo por primera vez en seis centros de tres provincias: León, Valladolid y Burgos. Su buen funcionamiento nos ha llevado a tratar de multiplicar ese número en el presente curso e implantar la fórmula en todas las provincias.

La Junta puso en marcha el pasado abril un proyecto piloto de FP dual en Burgos y Miranda de Ebro. ¿Con qué resultados?

Hay que ser realistas y el modelo no se implanta de la noche a la mañana. Por eso considero tan importante, como paso intermedio en Castilla y León, el programa Aula-Empresa. Queremos que los alumnos tengan presencia en la empresa de una forma menos rígida. Las valoraciones periódicas de los empresarios inciden en la buena formación de los chicos y la relación con el centro educativo pasado el periodo de prácticas del alumnado, algo que nos parece clave, se suele mantener, pero no hay que conformarse con eso. La idea es que algún estudiante empiece a compatibilizar sus estudios con modalidades de contratación o becas.

¿En qué consiste Aula-Empresa?

Se trata de buscar un espacio en los centros, físico o virtual, como punto de encuentro con los empresarios. Uno de sus puntos fuertes es aprender de la empresa con la empresa, utilizando sus instalaciones. Otro consiste en enseñar a emprender. Para ello, es básico que los empresarios pisen los centros y cuenten su experiencia, sus éxitos y fracasos, máxime teniendo en cuenta el bajo porcentaje de alumnos españoles que quiere ser empresario. Una tercera cuestión clave pasa por dar a conocer a las empresas las actividades de los centros, sus especialidades y talleres, como proveedores del capital más importante que tienen los negocios, el humano. Por último, queremos trabajar de forma conjunta con ellos en investigación, en especial para aportar soluciones a microempresas que quizá necesitan herramientas que no tienen tiempo de desarrollar y nosotros, sí, como el diseño una pieza, sin ir más lejos. Queremos convertirnos en sus socios tecnológicos. Ser, en definitiva, lugar de encuentro.

¿Cuáles son las claves de la estrategia del Gobierno autonómico para potenciar la FP?

Aula-Empresa es una de las apuestas más importantes. Junto a ella, la Dirección General tiene cuatro objetivos estratégicos de los que ‘cuelga’ otra serie de propósitos operativos que se evalúan gracias a varios indicadores que nos permiten saber si avanzamos en buena línea. Uno de estos propósitos tiene que ver con hacer la Formación Profesional más atractiva, de manera que sea una opción de calidad para los jóvenes adaptada a las necesidades del mercado. En segundo lugar, debemos potenciar una FP a lo largo de la vida. Hay mucha gente que no tiene un título que demuestre lo que sabe hacer porque ha adquirido sus conocimientos o su destreza por vías no formales. Además, valoramos mucho la Formación Continua. Es preciso inculcar a los alumnos la idea de que no basta con acabar un ciclo, sino que han de seguir actualizándose. El último objetivo es reforzar los vínculos con las empresas y también es importante la Formación a Distancia. Nuestra apuesta de aquí a 2015 es multiplicarla por cuatro y crear un sistema integrado de FP.

¿Es dentro de ese gran objetivo de conectar la empresa y la FP donde se enmarca el anuncio de la partida de 150.000 euros aprobada por la Junta y destinada al Consejo Regional de Cámaras con el fin de financiar visitas y estancias de formación de docentes y alumnos en las compañías?

Existe un acuerdo estatal de cara a la búsqueda de empresas para la Formación Dual, pero no se ha cuantificado, al menos en Castilla y León. Nosotros colaboramos desde hace tiempo con las Cámaras, en particular a través del programa Cicerón, que permite conectar los centros educativos y las empresas y saber cuáles están dispuestas a aceptar alumnos en prácticas y estamos satisfechos de su desarrollo.

Se habla mucho de la FP como motor para salir de la crisis. ¿Se ha masificado demasiado la Universidad en detrimento de una FP considerada quizá para torpes?

Eso ha cambiado. En la región nos acercamos este curso a los 40.000 alumnos, un número que se ha incrementado en unos 9.000 en los últimos cinco años. Y en grados superiores hay alrededor de un 8% de estudiantes procedentes de la Universidad. Se ha producido una ‘lluvia fina’, un reconocimiento de que la FP es un alternativa en sí misma. Hemos de crecer en técnicos porque el sistema los necesita, de ahí que la FP sí sea clave para abordar la crisis. Según el último estudio de que disponemos, de finales de 2010, hay un 65% de alumnos activos y un 35% que continúan sus estudios. De los activos, casi un 70% se ha insertado en el mundo laboral, pero es cierto que esos datos están bajando en estos momentos, aunque las cifras a este respecto siguen siendo buenas.

¿Es la concienciación del profesorado uno de los principales factores para que la FP mejore su empleabilidad?

Es fundamental, por eso Aula-Empresa incide mucho en la formación de los docentes en este sentido. Queremos que se produzcan estancias de profesores en empresas que sirvan de puente para transmitir su realidad a los alumnos.

¿Cómo se siguen desde su departamento los planes de innovación del Ministerio de Educación en los que participan centros de Castilla y León? El mejor dotado en la última convocatoria, FPempresa, procede de Medina del Campo…

FPempresa ha sido un proyecto con gran trascendencia por el número de centros involucrados y es toda una satisfacción que haya nacido en Castilla y León. Partía de la necesidad de mejorar la comunicación con la empresa y de optimizar sus recursos. Pero ha habido otros 70 proyectos y estoy convencido de que todos dejan un poso muy importante ya que se han establecido canales de comunicación que darán fruto éste y los próximos cursos. Desde la Junta queremos impulsarlos, aunque no sea el mejor año en lo económico. La filosofía de FPempresa es la de Aula-Empresa, el programa que la puede canalizar ahora, pero me gustaría resaltar que ha sido una iniciativa excelente que no ha venido impuesta por la Administración, sino que ha partido del convencimiento del profesorado.

¿Es viable liberar a algún profesor para dedicarse a contactar con las empresas?

Existen unos protocolos para el contacto con las empresas, pero es muy importante que en un centro de FP haya personas con especiales cualidades a la hora de dirigirse a las compañías. Estamos obligados a abrirnos a ellas. No podemos limitarnos a que los alumnos aprueben y terminen sus estudios. Los centros comienzan ya a tener bolsas de empleo para los chavales que acaban, a interesarse por su futuro… Porque su mejor aval son los datos y porcentajes de colocación. Desde la Administración hay que facilitar herramientas y fórmulas para eso en una esfera, digamos, macro. Sin embargo, desde los centros se tiene que incidir en los entornos cercanos. ¿Es bueno liberar a un profesor para eso? Habría que estudiarlo. El tutor tiene que visitar al alumno, que no va a una empresa a trabajar, sino a adquirir competencias y capacidades que no se le pueden dar en las aulas.

De la Torre en su despacho.

¿Cómo valora las prácticas en el extranjero?

En la FP hay muchos niveles. Un grado superior es educación europea superior y existen muchos programas como el Erasmus, aunque parezca muy vinculado a la Universidad. Creo que las estancias fuera abren horizontes y es muy recomendable salir. Se está incidiendo en ello incluso con experiencias de bilingüismo en los centros. En cambio, uno de nuestros déficit son las bajas tasas de emprendimiento entre los titulados.

¿Cuáles son las fortalezas de la FP de Castilla y León y a qué regiones debería parecerse para mejorar?

Hay zonas que gastan más en FP y obtienen peores resultados. Aquí tenemos un incremento continuo de la matrícula y ese crecimiento es excelente, como también que en las encuestas el 85% de los empresarios diga que los alumnos llegan bien preparados, o su inserción laboral. Nuestra principal debilidad, insisto, es la baja cifra de emprendimiento, algo que quizá tenga que ver con el carácter castellano, así que debemos cambiarlo.

¿Apuesta la Administración regional por premiar la excelencia de los centros de FP y no financiar a todos por igual?

Se ha producido un cambio a la hora de asignar recursos y ahora se trata de establecer qué es lo imprescindible para el buen funcionamiento cada centro. Me parece bien que, frente al café para todos, la tostada sea para el que se la trabaje, como reza el dicho. Los centros integrados están inmersos todos en proyectos de acreditación precisamente en busca de esa excelencia como proveedores de recursos humanos que somos.

¿Cuáles son los objetivos en esta legislatura del plan 2012-2015?

Vamos valorando año a año un centenar de indicadores que nos van marcando el camino. Un fin importante es crecer en cantidad y en calidad, en inserciones laborales, aunque no dependa sólo de nosotros, en emprendimiento y en la red Aula-Empresa. Es también fundamental conseguir un buen mapa de la Formación Profesional con una oferta que hemos de revisar periódicamente para que se adapte a las necesidades del mercado, con nuevas familias y ciclos como Eficiencia Energética. Propugnar, en definitiva, una Formación Profesional vinculada a las empresas. Para respetarla más es preciso conocer la FP: sus instalaciones y sus profesionales.