sábado, 23 de junio de 2018

¿Cuánto cuesta crear una empresa en España?

Por Isabel Echevarría Aburto, directora de Relaciones Institucionales de la Fundación José Manuel Entrecanales

Isabel Echevarría.

Hace unas semanas amanecíamos con un, cuanto menos, llamativo titular: "Crear una empresa en España es más difícil que en Zambia”. Según el informe Doing Business 2013, publicado por el Banco Mundial, España ocupa el puesto 136 de los 185 países examinados para realizar este cometido. Según el mismo documento, para crear una empresa en nuestro país hacen falta 10 trámites y 28 días, un coste equivalente al 4,7% de la renta por habitante y un capital mínimo que representa un 13,2% de esa renta por habitante. Por si fuera poco, además, existe una aversión al riesgo generalizada a la hora de poner en marcha una empresa, debido a una legislación concursal muy rígida que debería flexibilizarse. Y, por último, en nuestro país hay un miedo estigmatizado al fracaso empresarial, algo que debería cambiar.

Por tanto, a pesar de las reiteradas promesas de sucesivos gobiernos sobre el apoyo al emprendedor, la dificultad para crear una empresa propia sigue siendo, para cualquier ciudadano español, bastante difícil. Existe también un claro déficit de capital privado en todo lo relativo al emprendimiento, un sector que últimamente está encontrando muchas limitaciones de acceso al capital. Según ASCRI (Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo), la captación de nuevos fondos de venture capital cayó un 45% de 2010 a 2011 y se espera otra caída importante para este año. Este empeoramiento puede agudizarse dada la escasez de fondos públicos y la ausencia de cajas de ahorro y de financiación bancaria, lo que permite vaticinar que la creación de nuevas empresas en España pasará, sin duda, por un periodo de enormes dificultades.

Los inversores extranjeros aprovecharán esta circunstancia como una oportunidad al considerar que el talento de nuestro país les puede salir barato, por lo que los emprendedores tenderán a abrirse más a la financiación de fuera. En este sentido, ENISA acaba de lanzar una iniciativa junto al IE, el Spain Startup Co-Investment Fund, que sin duda ayudará a captar algunos fondos foráneos para nuestras futuras nuevas empresas.

Lo curioso es que el lanzamiento de nuevas empresas basadas en proyectos innovadores juega un papel fundamental en el desarrollo de la economía de un país. De hecho, en época de crisis el fomento de la aparición de startups es clave para la creación de puestos de trabajo, productos, servicios y riqueza. Necesitamos emprendedores que consigan traducir la innovación en éxito empresarial y, por tanto, en empleo. Muchas estadísticas demuestran que, por ejemplo, en EEUU toda la creación neta de empleo procede de empresas en sus cinco primeros años de existencia. El fomento de la creación de empresas es un complemento imprescindible al necesario recorte de dinero público. Para ello, necesitamos urgentemente financiación privada y la función del sector público debería ser la atracción e incentivación de la misma, no su sustitución con las arcas del Estado.

Por otro lado, de poco sirve poner en marcha programas educativos y planes para acordar con las universidades españolas la instrucción de formación emprendedora obligatoria y adaptada a las necesidades de cada una de las ramas formativas ofrecidas, si luego sus alumnos se van a encontrar con un sinfín de dificultades a la hora de crear una empresa. España debería impulsar un programa de startups que busque reformar la ley de quiebras para los emprendedores nacionales, facilitar visados de entrada para emprendedores extranjeros, reducir trabas burocráticas y ofrecer una fiscalidad más atractiva. Todo enfocado al propósito de que nuevos empresarios puedan beneficiarse de una legislación más sencilla y de incentivos para la puesta en marcha de un proyecto empresarial. Mientras no lo hagamos, nuestro país seguirá estando por detrás de otros como Afganistán, Albania, Burundi, Irán, Kosovo, Kenia, Marruecos, Nepal, Nicaragua, Ruanda, Senegal, Tanzania, Yemen o Zambia en lo que a la facilidad  para crear una empresa se refiere.