miércoles, 20 de junio de 2018

“Colaborar con los laboratorios farmacéuticos eleva hasta un 90% las posibilidades de aplicar tu investigación”

Entrevista a Antonio M. Rabasco, Director del Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Universidad de Sevilla. La búsqueda de tratamientos en enfermedades raras como la esclerodermia o el autismo y la mejora de las características biofarmacéuticas de determinadas sustancias, son algunas de las actividades punteras que lleva a cabo este Departamento gracias a una colaboración ininterrumpida con las principales empresas del sector.

Antonio M. Rabasco, catedrático y director del Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Universidad de Sevilla, lleva 25 años sintetizando, formulando, elaborando y controlando nuevos medicamentos. La búsqueda de tratamientos en enfermedades raras como la esclerodermia o el autismo y la mejora de las características biofarmacéuticas de determinadas sustancias, son algunas de las actividades punteras que lleva a cabo gracias a una colaboración ininterrumpida con las principales empresas del sector. ¿En qué actividades concretas de la Universidad de Sevilla colabora la industria farmacéutica? La industria farmacéutica puede recurrir a la Universidad siempre que se le presente algún problema que necesite resolver como por ejemplo realizar algún desarrollo galénico o reformulación de algún medicamento. Hay empresas que tienen su propio departamento de I+D, pero a otras les resulta más rentable acudir a la universidad y contratar los servicios de un grupo de investigación a través de un tipo de contrato denominado 68/83, que en el caso de la Universidad de Sevilla está gestionado por FIUS (Fundación de Investigación de la US). Nuestro grupo de investigación colabora sobre todo con empresas a nivel nacional ya que existen muy pocas empresas farmacéuticas a nivel regional en Andalucía. La Universidad de Sevilla también colabora con la industria farmacéutica a través de la Agencia de Colocación y el Servicio de Prácticas en Empresa. ¿En cuáles considera que el apoyo de la industria farmacéutica es más fructífero? Considero que sería más correcto decir “qué recibe la universidad de la industria farmacéutica” que hablar de “apoyo”.  La industria farmacéutica no es una ONG que financie la investigación universitaria. La farmacéutica, como el resto de industrias, busca obtener sus propios beneficios y si cuenta con los servicios de la Universidad no es más que porque solucionamos un problema de manera rentable para ambos. Con lo que recibimos podemos comprar equipos, contratar becarios, etc. Y a nivel personal nos sirve a los investigadores para sentirnos realizados ya que muchas veces lo que estudiamos en el laboratorio únicamente es aprovechable para realizar publicaciones y hacer currículo, sin llegar a materializarse en una aplicación concreta en la vida real. Sin embargo las investigaciones realizadas bajo el paraguas de la industria sabes que sirven para algo concreto, aunque a veces no puedas publicarlas. Es muy satisfactorio saber que a través de la industria farmacéutica tienes un 90% de posibilidades de que tu investigación se implante con éxito. ¿Qué porcentaje de la financiación que obtienen los grupos de investigación proviene de la industria? Es una cantidad muy variable, hay quien tiene muchísimos contratos con empresas y dedica la práctica totalidad de su tiempo a este tipo de proyectos, mientras que otros grupos sin embargo se mueven entre un 30 y un 70% de dedicación. Hay grupos que están muy metidos en la industria farmacéutica pero personalmente opino que si te vuelcas demasiado en este campo es muy difícil encontrar tiempo para publicar, por lo que cuando aspiras a una oposición no tienes suficientes méritos. En otras ocasiones es una combinación de ambos: se abre una convocatoria pública para realizar un proyecto de investigación y una de las bases es que una empresa participe en colaboración con la universidad. No obstante, la inmensa mayoría de las veces es la empresa la que acude a la universidad buscando solucionar un problema o materializar una idea. De cara al futuro, ¿tienen pensado ampliar la colaboración con determinados laboratorios con nuevos proyectos? Sí, siempre que la agenda lo permita ya que los proyectos con la industria exigen cumplir unos plazos muy estrictos. ¿Consideran que el apoyo del inversor privado –en este caso de los laboratorios– es importante para la labor de la universidad? Sí, los fondos públicos o programas competitivos son limitados y hay años en los que no te conceden ningún proyecto. El tener otra vía de financiación de la investigación es muy positivo pues te permite seguir avanzando en tu trabajo. Además los proyectos con empresas son bastante más versátiles a la hora de utilizar los fondos que los del Ministerio por lo que resulta más sencillo contratar becarios o invertir en maquinaria. Con respecto a la labor de la universidad también es importante el apoyo del inversor privado ya que, como comentaba anteriormente, muchas veces llevas a cabo investigaciones que nunca se ven materializadas en la vida real, entre otras cosas porque no tienes tiempo para ir vendiendo las bondades de tus patentes o invenciones. Así pues, los resultados a los que llegas por tu cuenta muchas veces se quedan en el aire, mientras que lo que haces para la industria tiene muchas posibilidades de que se comercialice.

M.R.N.