jueves, 16 de agosto de 2018

China, vuelve la gran migración

Por Adrián Díaz, socio-fundador de SedeenChina

El año nuevo chino trae consigo el mayor registro migratorio del ser humano. Más de mil millones de personas cruzan cientos de kilómetros en tan sólo unos pocos días sin ánimo de mostrar ningún poderío ante nadie; solo con el objeto de volver a casa.

Adrián Díaz, socio fundador de SedeenChina.

Durante varios días se para el mundo. La economía mundial se resiente. Los océanos respiran sin esa vorágine de navíos chinos cruzándolos. Occidente se alivia y disfruta ese tiempo de descanso. China no parece tan grande, apenas se la escucha. Aquel Dragón dormido que nunca quisimos despertar nos da un respiro con una siesta engañosa.

Con el año nuevo vuelve la actividad. Millones de emprendedores chinos empiezan sus proyectos a finales de febrero, centenares de miles de nuevas contrataciones, las empresas, con nuevos objetivos, crean nuevos departamentos, se amplían y fusionan; nadie quiere quedarse atrás.

¿Qué se espera del año de la serpiente? China se asienta como un moderador de peso, especialmente en Asia y Oriente Medio, cuyos conflictos son los que realmente afectan su economía. Con el Euro enfermo crónico y el Dollar bailando apretado con el precipicio fiscal americano, al Yuan lo debaten entre una caída producto de las anteriores o un cambio drástico para liderar el nuevo orden mundial. Pero, ¿seguirá aceptando China convertirse en una sociedad cara, centrada en el consumismo y las importaciones y dejando paulatinamente de ser la fábrica del mundo? Es probable que no obtengamos respuesta en este nuevo año, pero seguro veremos hacia dónde van dirigidas las estrategias a largo plazo.

La ambición china sigue haciendo crecer al mayor país del mundo en unas cifras escandalosas, aunque a veces nuestros economistas nos consuelen/confundan intentando convencernos de que un menor crecimiento es un decrecimiento.

Abramos los ojos, China no decrece. Y no solo no decrece, sino que sigue creciendo a un ritmo demoledor y en 2016 se calcula que ya será la primera potencia mundial. Obviamente, se resiente del descenso del consumo de dos de sus mayores clientes: Europa y EEUU. Pero ha sabido reconvertirse, una vez más, para dar servicio al resto del mundo (BRICS, Latinoamérica, África, Asia,...). No hay ningún país entre las primeras economías del mundo, ni entre las segundas, que pueda acercarse a los niveles de crecimiento de China. ¿Por qué nos cuentan que decrece, que se detiene o incluso que se desmorona? Probablemente, los que nos lo cuentan son los mismos economistas que supieron predecir perfectamente la crisis mundial. Las explicaciones que encontramos son una mezcla entre desconocimiento, "mal de muchos..." y pensar que si a China le va mal a occidente le irá mejor. Cuando se dice que China se ha estancado o decrece, además de faltar a la verdad, se hace desde un prisma realmente manipulado.

Sabiendo que China sigue creciendo, tenemos dos opciones: ignorarlo, seguir pensando que Europa es el centro del mundo o subirnos al tren, lo que significa volver a los inicios, volver a trabajar. Subirnos, ya no como turistas ricos que van a visitar el tercer mundo, sino como emprendedores cargados de maletas llenas de productos, servicios e ideas que pueden funcionar en el mayor mercado del mundo. Pensar que hay un lugar para nuestro producto allí, soñarlo, creerlo y hacer que pase.

Podemos ignorar que el mundo ha cambiado y que seguimos marcando las pautas. Para todos los demás, los que miran al futuro: feliz año 4711.