jueves, 25 de febrero de 2021

Una experiencia curtida en modo startup y en formación transversal permanente

Damien Labrunie, emprendedor y Alumni de ESIC Damien Labrunie, emprendedor y Alumni de ESIC

Hay modos y modos de entender la vida, la carrera profesional y el mundo de los negocios. El del francés Damien Labrunie, afincado en España desde que tenía prácticamente 20 años, es el de la reinvención, la formación permanente concebida como mejora personal, la de vivir en modo startup. Labrunie representa uno de esos casos en el que el maridaje entre la pasión del emprendedor constante y la consecución de objetivos empresariales ha alcanzado un equilibrio feliz.

De corazón marketiniano, supo desde muy pronto que era necesario conocer nuevas áreas de los negocios para crecer y progresar. Por eso, decidió ampliar sus conocimientos y habilidades cursando el Master de Dirección Financiera de la escuela de negocios ESIC Business&Marteking School en Sevilla.

La trayectoria profesional es una especie de puzzle en el que las piezas van encajando a golpe de tesón y perseverancia, pero también de cambios, vaivenes y, en la mayoría de los casos, surcando alguna que otra crisis. Y en este caso, nunca mejor dicho lo de surcando, como podrán comprobar en seguida. Tras licenciarse en Estrategia de Marketing en Francia, montó su primera empresa en 2002. Apasionado y, en cierta forma, visionario del poder de las nuevas tecnologías incorporadas al mundo de la empresa, creó en 2002 una de las primeras web para el alquiler de barcos recreativos de España, aunando de este modo el ocio y el negocio.

La dura crisis financiera de 2008 moderaron las expectativas de crecimiento por lo que decidió traspasar el negocio. Pero Damien Labrunie ni mucho menos se iba a arredrar, ni iba a dar pasos atrás. Decidió dar un golpe de timón, desplegar las velas del emprendimiento y reorientar su espíritu de carácter innovador. Fue a partir de entonces cuando comenzó su etapa de asesoramiento global, acompañamiento y asesoría a pymes. Una actividad que con el tiempo se acabaría convirtiendo en un "acompañamiento, una monitorización de las empresas en paralelo al de los propietarios", apunta Labrunie. A tal punto, se ganó la confianza de los clientes.

La temprana apuesta por las tecnologías y la digitalización de los negocios respondió en su momento a un convencimiento que ahora se ha convertido en una realidad imperiosa e incontestable, acrecentada por la pandemia: el mundo de la empresa no entiende de limitación geográfica. Esta resolución es la que le ha llevado a cofundar dos startups francesas desde la localidad gaditana de El Puerto de Santa María con proyección nacional e internacional.

Cofundador y socio de startups

La primera de ellas es ObrasAPP, cofundada en 2016, y que consiste en una aplicación móvil dirigida a profesionales del mundo de la construcción y las reformas que les facilita todo lo relacionado con presupuestos, gestión de factura y relación con grandes marcas del sector. Una herramienta francamente útil para estos profesionales, más aún teniendo en cuenta el impacto que la irrupción de la Covid19 ha tenido en esta actividad y su consiguiente reorganización. La labor de Labrunie en la startup está centrada en la expansión en España y Latinoamérica, así como la gestión financiera y en la relación con potenciales inversores. Con más de 35.000 usuarios entre España y Latinoamérica, se encuentra ya en el punto de equilibrio para caminar y autofinanciarse.

Labrunie ha sido cofundador de dos startup de base tecnológica, ObrasAPP y Sportiw, y está convencido del valor de la formación permanente y transversal

Su inquietud por otear nuevas oportunidades, por innovar en nuevos sectores, le llevó a participar en la creación de otra startup en 2018. En esta ocasión, Sportiw, que en la actualidad se encuentra inmersa en el proceso de su primera ronda de financiación. Una plataforma web orientada a reclutar y poner en contacto, en formato de network profesionalizada, a deportistas, clubes y agentes, sobre todo para aquellos jugadores de gran nivel pero que aún no se encuentran en la primerísima elite. Aunque, en este sentido, Labrunie no descarta nada, ya que su intención es llegar a lo más alto y lograr la máxima internacionalización posible. Por lo pronto, ya ha sido testada en Francia en el ámbito semiprofesional del baloncesto galo, con una gran aceptación, puesto que han comenzado a utilizarla el 20% de los jugadores y el 60% de los clubes.

Sus ganas de avanzar y seguir creciendo le ha hecho pasar por las aulas de ESIC Business&Marteking School en su campus de Sevilla. De modo que a sus 43 años ha adquirido conocimientos en Dirección Financiera, con el fin de abordar con mayor profesionalidad y seguridad sus tareas de gestión en sus empresas. "Este master me ha permitido adquirir una visión global y mucho más precisa del área financiera empresarial. No solo desde el punto de vista de la contabilidad, sino de la estrategia financiera. Uno de los aspectos que más valor de este programa es el hecho de que el profesorado que lo imparte está formado por profesionales en ejercicio de extraordinario conocimiento y nivel", remarca Labrunie.

Las oportunidades de la transformación digital

El periodista aprovecha la ocasión para indagar de primera mano en las diferencias que pueda haber en la financiación a la innovación entre España y Francia. ¿Hay tanta diferencia real o en España existe una especie de complejo en relación con otros países europeos? A la pregunta, este emprendedor e intraemprendedor contesta de forma mesurada pero sin titubeos. "La innovación y el emprendimiento en Francia se encuentran con un entorno social, con un caldo de cultivo más proclive y consolidado que aquí, con una presencia mayor y más fuerte de la financiación privada". Por eso asegura que en "España la gente tiene muchas ganas de hacer cosas, pero en Francia hay menos miedo en poner los ahorros personales en nuevos proyectos, en nuevas ideas innovadoras". También destaca el apoyo público francés, con plazos más cortos, menos burocracia y con adelantos de fondos a la exportación de hasta el 50% del importe del proyecto financiado.

Asegura que la irrupción de la pandemia de la Covid19 no ha cambiado su vida. Su temprana apuesta por el trabajo en remoto le sirvió de avanzadilla a lo que ha ocurrido en los últimos tiempos. Y augura que el cambio que va a suponer la transformación digital de la sociedad y la empresa va a ser "bestial" y, para muchos sectores, "radical". De modo que los ciclos nunca acaban y, por tanto, la reinvención tampoco.

Por este motivo, Damien Labrunie ha tomado la acertada y sabia decisión de formarse y estar al día de manera continua. Explica que cada siete u ochos años hace una "experiencia formativa fuerte", con el objetivo de crecer personal y profesionalmente. Y el resto del tiempo realiza cursos más puntuales o específicos sobre temas de su interés más concretos. Subraya que este modo de operar es "bueno para el cerebro ya que te abre mucho la mente, te hace cambiar el chip. Es una manera de entrenar tu capacidad de adaptación a los cambios". Todo un caudal de experiencias que le ha permitido colaborar con la Cátedra de Emprendedores de la Universidad de Cádiz y a realizar sesiones y jornadas de mentorización y sensibilización en pro del emprendimiento.

¿Qué le deparará el futuro? Ahora mismo está centrado en alcanzar objetivos importantes en sus dos startups, en crear equipos, en crecer con solidez. En cualquier caso, sí tiene claro una cosa: esté dónde esté, será en entornos vivos y dinámicos.