sábado, 18 de agosto de 2018

'Motoubu': nueve universitarios de Burgos pilotan un prototipo con meta en Alcañiz


Cristina González Navas I Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. I 21.06.2012


De izquierda a derecha: E. Gutiérrez, J.M San Salvador, L. Sagredo, J.A Pablo, D. Santamaría, C. Pampliega, E. Guerrero, A. Gómez, R. García y el profesor Pedro Bravo.

Una moto de carreras de 125 centímetros cúbicos es el común denominador que unió a nueve estudiantes de Ingeniería Técnica Industrial Mecánica de la Universidad de Burgos para conseguir el reto de hacer rodar el prototipo en el circuito turolense de Alcañiz, previa búsqueda de financiación para cubrir gastos de inscripción, piezas y montaje. Estar entre los seis finalistas cerró un proyecto ideado y capitaneado desde las aulas.

La ‘Motoubu’ comenzó a rodar en las cabezas de nueve alumnos de Ingeniería Técnica y de un profesor del departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Burgos a principios de 2009 con la vista puesta en el concurso promovido por la Moto Engineering Foundation y la Universidad de Zaragoza en el nuevo circuito Motorland deAlcañiz. Tras una labor ardua de documentación técnica, estos estudiantes se pusieron ‘manos a la obra’ y, en verano de 2010 tuvieron la moto a punto para competir en el circuito turolense. Aunque reconocen que la etapa formativa en la universidad deja muchas lagunas a la hora de fabricar una moto real, todos coinciden en apuntar que, lo que menos experiencia tenían y más esfuerzos les supuso fue la labor comercial de búsqueda de patrocinios.

“Tuvimos que llamar a ‘puerta fría’ porque ya el primer paso, la inscripción al concurso, tenía un coste económico”, apunta José Manuel San Salvador, uno de los componentes del equipo ‘Motoubu’. Este primer trámite económico fue cubierto por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Burgos y la propia institución universitaria que, además de pagar la mitad de la inscripción, puso el nombre al prototipo de dos ruedas, cedió un local para trabajar en el proyecto, tres ordenadores y herramienta para su montaje. De un total de 22 equipos participantes, el conjunto burgalés consiguió colocarse entre los seis finalistas, quedando quintos en el apartado de proyectos.

Producción comercializable El concurso exigía, por un lado, una moto de carreras funcional en cuanto al diseño pero también que se pudiera fabricar en serie con un precio asequible. en cifras, pedían una producción de 500 unidades al año por un precio de 4.500 euros cada una, aunque San Salvador reconoce que éste es un apartado que prácticamente todos los equipos aparcaron por la complejidad de adecuarse a los requisitos establecidos en las bases del concurso. Como experiencia personal, los nueve alumnos, que ya hoy han finalizado sus estudios universitarios, reconocen que ver cómo un proyecto fin de carrera como éste en el que te encuentras dificultades reales en la fase de construcción y diseño, “te pone cara a cara con la práctica y esto en la escuela se hace muy poco”, concluyen.

Colaboradores económicos del proyecto Tras las gestiones de la inscripción, el equipo ‘Motoubu’ se dedicó a llamar a la puerta de otras instituciones para solicitar su aportación económica al proyecto sobre ruedas. La concejalía de Juventud del ayuntamiento de Burgos aportó 2.000 euros. Por su parte, la diputación de Burgos contribuyó a la causa con otros 2.000 euros. Caja Círculo patrocinó con 8.000 euros y la Federación de Asociaciones de Empresarios FAE con 600. Además obtuvieron una beca de 1.000 euros en la primera edición de las becas para prototipos comercializables de la UBU.