miércoles, 26 de septiembre de 2018

Lorenzo Amor: “La prevalencia del asalariado es un error, no hay futuro sin emprendedores”

Entrevista realizada a Lorenzo Amor, presidente de ATA, para el número de diciembre de MERCADOS21.

¿Cómo valora la evolución de las cifras de autónomos en 2011 y cuáles son sus previsiones respecto al próximo año? Han sido 12 meses complicados. Hasta noviembre han sido 25.880 los autónomos que han dejado de cotizar a la Seguridad Social, por lo que acabaremos esta anualidad con unos 30.000 menos, un número realmente preocupante. En cuanto a las previsiones para 2012, los niveles de paro en los que nos encontramos hacen que se presente como un año difícil en el que el nuevo Gobierno tendrá que poner el empleo como objetivo prioritario. Por ello, y a pesar de que todos los indicadores señalan que seguiremos perdiendo puestos de trabajo y la situación podría agravarse, desde ATA llevamos tiempo reiterando que tenemos la esperanza de que si se logra acabar con ese ‘triángulo de las Bermudas’ en el que se encuentra inmerso nuestro tejido productivo podríamos empezar no tanto a crear empleo, que también, sino al menos a no destruirlo. Es fundamental generar confianza y lograr activar el consumo, además de que fluya el crédito y se acabe con la morosidad, tanto pública como privada. Todo ello, unido a políticas que incentiven la contratación, como la reducción de impuestos, las bonificaciones de las cuotas sociales… ayudaría a reducir las dramáticas cifras de paro.

¿Qué demandas trasladó su colectivo al ya nuevo presidente Mariano Rajoy antes de las elecciones? Que quien quiera sacar a este país de la crisis debe contar con los autónomos y los emprendedores como núcleo de sus políticas. Si las administraciones siguen derrochando continuarán siendo el principal foco de destrucción de empresas, autónomos y empleo. Ya van 270.000 autónomos que han cerrado por la morosidad pública. Se adeudan 15.000 millones de euros sólo a autónomos, mientras que hemos adelantado nada menos que 1.800 millones en concepto de IVA por facturas no cobradas por un anacrónico criterio de devengo que debe imperativamente cambiar al de caja. Este colectivo necesita tener acceso al crédito y una política fiscal adecuada a la nueva realidad económica. Hay que eliminar trabas burocráticas y fomentar la cultura emprendedora, el esfuerzo y la asunción de riesgos como valores de nuestra sociedad desde la cuna hasta la vejez. Ya no es tiempo de diseñar, hay que actuar. Si los tres millones de autónomos actuales en España contratasen a un solo trabajador, el paro podría reducirse a tasas cercanas al 7%.

¿Por qué no aumenta la ‘vocación’ por el autoempleo en España? Las cifras de trabajo por cuenta propia entre los jóvenes son muy preocupantes. No hay futuro sin emprendedores y este país no puede seguir instalado en la prevalencia del trabajo asalariado. Sólo el 4% de los menores de 30 años decide emprender, cuando la tasa de paro entre ellos supera el 50%. España no puede permitirse una generación de jóvenes educados sólo en sus derechos y no en sus deberes. El esfuerzo, la valentía, la responsabilidad y la asunción de riesgos, valores propios de la cultura emprendedora, deben de inculcarse desde la cuna hasta la vejez.

¿Qué sectores concentran el trabajo autónomo? ¿Es significativa la presencia de mujeres? Uno de cada cuatro autónomos pertenece al comercio, uno de los segmentos que se está viendo más afectado por la actual situación económica, con descensos del volumen de ventas que en muchos casos superan el 40%. La construcción es otro de esos ‘grandes’ ámbitos que emplean a autónomos, concretamente al 13% y, como consecuencia del ‘pinchazo’ de la burbuja inmobiliaria, ha sido el más perjudicado por la pérdida de este empleo, con cerca de 150.000 ‘bajas’ desde mayo de 2008, es decir, el 27% del total. Otros sectores mayoritarios son la hostelería (10,4%) y la agricultura (8,9%). Por lo que respecta a las mujeres, han soportado mejor la crisis, pues desde su inicio el ritmo de pérdida de empleo autónomo entre los varones se ha triplicado en relación a las mujeres: un 11,01%, frente a un 4,4% desde mayo de 2008. Sin embargo, a pesar de estos datos, el tejido productivo de nuestro país sigue capitaneado por hombres; el peso de las autónomas está aún muy por debajo del de los varones.

¿Qué medidas son imprescindibles para fomentar el empleo autónomo? Como ya apuntaba, es fundamental crear una cultura emprendedora entre los más jóvenes desde los niveles básicos de la educación. Además, habría que facilitar la financiación de nuevas iniciativas empresariales y hacer cumplir la Ley de Morosidad, de tal manera que los autónomos cobren las facturas en el plazo máximo que establece la ley. Tenemos unas reglas laborales que son las mismas para la fábrica de Renault que para un pequeño taller de barrio. Necesitamos un marco laboral y de negociación colectiva propio. En España no hay alternativas al despido, necesitamos más flexibilidad. Cuando el autónomo se hunde, lo hace como el capitán del Titanic: con todo el barco. Un trabajador en una gran empresa es un número, en una pyme es un apellido, pero para nosotros tiene nombre propio y es un compañero de fatigas. Además, hay que facilitar la contratación del primer trabajador. Se deben implantar bonificaciones y reducciones para aquellos autónomos con plantilla inferior a cinco empleados que generan un nuevo puesto de trabajo. Ante la alta morosidad y la falta de crédito necesitamos una política fiscal adecuada a la nueva realidad junto a la búsqueda de mecanismos alternativos de financiación.

¿Está satisfecho con el actual nivel de protección social del que disfrutan? Creo que se debería seguir avanzando mucho, pero es cierto que desde la entrada en vigor del Estatuto del Trabajo Autónomo, en octubre de 2007, se nos ha logrado dotar de una serie de derechos y obligaciones de las que antes carecíamos. Desde ATA hemos criticado duramente las medidas del pasado Gobierno socialista por las decisiones económicas que tomó y el sinfín de planes que puso en marcha y que han resultado ser un fracaso al derivar en la desaparición de más de 350.000 autónomos. Pero, si hablamos de protección social, hay que dar al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero un notable alto o incluso un sobresaliente, porque la entrada en vigor de la prestación por cese de actividad, la prejubilación o el disfrute del permiso de maternidad han sido medidas que han logrado equipararnos en este aspecto a los asalariados. En el colectivo, además, llevamos mucho tiempo reivindicando que los autónomos estén de una vez por todas en el diálogo social. Ya no es una petición, sino una necesidad. Somos interlocutores sociales de hecho, pero no de derecho. Y deberíamos serlo no para recibir subvenciones millonarias sino para defender, representar y trabajar por y para nosotros. Nuestra ausencia en los órganos de decisión y en los foros de diálogo social sólo nos ha traído más pérdida de autónomos y más miseria. ¿Son entonces ustedes los grandes ‘sufridores’ de la crisis? Por supuesto. Somos el eslabón más débil. Durante la crisis se han destruido 500.000 empresas y se ha dejado caer sin pudor a más de 350.000 autónomos. En los últimos tres años, únicamente han cerrado 51 empresas de más de 1.000 trabajadores y, sin embargo, lo han hecho, como acabo de decir, 350.000 autónomos. Y no olvidemos que el paro procede en un 30% de autónomos, en un 55% de pymes y sólo en un 15% de grandes empresas.

¿Es todavía hoy una utopía para el autónomo conciliar su vida laboral y familiar, sobre todo en tiempos como los actuales? Habría que analizar una doble vertiente y es que el autónomo no depende de nadie. Es el dueño de su tiempo, lo que puede facilitar esa conciliación de la vida laboral y familiar. Pero lo cierto es que, en un principio y sobre todo dada la actual situación económica, el autónomo suele dedicarle al negocio muchas horas de su tiempo, lo que hace complicado esa conciliación. No obstante en los últimos años está surgiendo con fuerza, especialmente entre el colectivo de mujeres, la figura de las emprendedoras que optan por ser las dueñas de su propio tiempo y organizarse de tal manera que no tengan que depender de la conciliación que les ofrezca la empresa para la que trabajan por cuenta ajena. Así, se convierten en gestoras de su actividad empresarial para poder compaginar de una forma bastante satisfactoria, en la mayoría de los casos, su profesión con su vida familiar.

María Martínez.