×

Advertencia

JUser: :_load: No se ha podido cargar al usuario con 'ID': 364

domingo, 27 de mayo de 2018

Donde el reloj se para y el tiempo se disfruta: Sierra de Gata y la Almazara de San Pedro

  • Escrito por 

Calidad, confort, relax, intimidad y armonía se aúnan en un alojamiento innovador y diferente que ofrece una nueva experiencia donde es imprescindible disfrutar cada minuto pero sin el reloj de compañero de viaje.

 

Sierra de Gata. Sólo su nombre ya evoca sensaciones puras y vírgenes, al ser un paraje natural único donde la naturaleza, la arquitectura, el clima, la historia y la amabilidad de sus gentes consiguen transmitir al visitante el disfrute de esta experiencia en estado puro. Al norte de la provincia de Cáceres, en pleno corazón de la Sierra de Gata, y siendo consciente de la exclusividad de este lugar, el empresario José Miguel López, natural del municipio cacereño de Coria, decide crear un nuevo concepto de alojamiento para clientes que priman la tranquilidad y disfrute natural del turismo interior frente a otros destinos vacacionales. Y así consigue dar forma y convertir en realidad una idea de negocio, donde el cliente y su comodidad es lo más importante. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y en Comunicación por la Universidad Sheffield Hallam (UK), José Miguel decide probar un concepto radical de Turismo Rural en La Ramallosa, que no incluía ni luz eléctrica ni ningún elemento del S. XX.  Una vuelta a tiempos pasados que, aunque fue vendida posteriormente, le sirvió de base para crear una estancia en el ámbito rural, pero con la máxima calidad y confort. Así nació la Almazara de San Pedro.

En respuesta a la masificación de alojamientos rurales, más enfocados a la cantidad que a la calidad, decidió diferenciarse y ... ¡de qué manera! Concibió la idea y la convirtió en realidad, abriendo las puertas de una antigua almazara situada junto a la localidad cacereña de Eljas que, tras restaurarla, ofrecería exclusividad y dispersión a sus visitantes.

Sin obviar su pasión por pintar, escribir y leer ensayos -lo cual ya da indicios de su perfeccionismo y gusto por los detalles-, da forma a un alojamiento innovador que ofrece seis espaciosas y originales habitaciones con todo lujo de detalles y de decoración exquisita, que garantizan la independencia e intimidad de los huéspedes, gracias a los enormes muros de piedra que las separan.

Junto a ello, la cocina sucumbe cualquier paladar, no sólo por la calidad de los productos de la tierra sino por el gusto con que son concebidos. Pero si hay algo reseñable y 100% recomendable, eso son los Baños Árabes, de uso privado y sin límite de horarios. Dadas sus condiciones de humedad y aislamiento, se encuentran situados en unos aljibes subterráneos, que sin duda son el principal reclamo para turistas y visitantes.

No hay en España ningún otro alojamiento que ofrezca el uso de baños árabes de forma individual, sin límite de tiempo y disponible las 24 horas del día. Y más aún, que permitan al cliente disfrutar de un baño árabe mientras toma un refresco, una infusión fría o una botella de cava, escuchando música relajante.  Sin duda, se trata de una oferta exclusiva, diferente y original que le ha llevado a ocupar su lugar.

Además de esto, el trato por parte de su personal es excepcional, porque tal y como indica José Miguel, “para nosotros, lujo es tratar muy bien a la gente, ser flexibles a diferencia de las grandes cadenas, ofrecer cariño para que la gente vuelva contenta y lo cuente”.

En todo ello radica la excelente afluencia de ocupación que tiene La Almazara, en cualquier época del año, de los que aproximadamente un 30% de los clientes proceden de Madrid, otro 30% de Andalucía, otro 30% de Extremadura y el 10 % restante del resto de España.

Expansión y proyección futura  A la vista de la oferta y demanda que tiene, se plantearía la posibilidad de expansión como un nuevo filón de negocio, pero José Miguel se muestra rotundo en este asunto. “No es momento de invertir, por otra parte no me gusta ‘crecer’ preferimos mantenernos y no perder calidad de vida. Si te soy sincero, me gusta dormir la siesta, no madrugar, tener tiempo para escribir y viajar… O sea, que lo de empresario lo hago porque no me queda otra”. Sin embargo, sí que que le gustaría poder dirigirse al público extranjero y mostrar fuera de nuestras fronteras el valor de este alojamiento y su entorno. Para ello, creará una nueva web y además prevé mejorar algunas cosas menores de la Almazara como una nueva sala de masajes en el interior del edificio, porque según dice “mantener la calidad ya es en sí un reto” Un fin de semana relajado, una escapada en pareja, una estancia romántica y plagada de naturaleza, cualquier excusa será compatible con este viaje y esta nueva experiencia para los cinco sentidos.