martes, 21 de agosto de 2018

Del concurso al mercado, en busca de inversores privados

Liborio Baños posa en el vestíbulo del Parque Científico de la Universidad de Valladolid.

Un prototipo de plantilla quirúrgica, primer premio del certamen 'Campus Emprende 2011'

Un concurso puede servir para ganar dinero, para vivir la experiencia de participar en algo colectivo donde se valora el trabajo o los conocimientos personales... Pero, en otras ocasiones, lo que más valora el ganador es la satisfacción de haber sido ‘el primero de la clase’ en cuanto a una buena idea empresarial se refiere. Es lo que ocurre con ‘Campus Emprende’. Liborio Baños subió hace unas semanas al primer cajón de este certamen gracias a Involvedent, una metodología de trabajo colaborativa entre profesional sanitario e ingeniero que desarrolla un prototipo de plantilla quirúrgica guía. Este palentino de 26 años, que acaba de presentar su proyecto fin de carrera como ingeniero de organización industrial, tuvo la idea cuando estaba realizando las prácticas de su plan de estudios en el Centro de Investigación y Ergonomía del Parque Científico situado en el campus Miguel Delibes de la Universidad de Valladolid (UVa). “Empezamos a trabajar en tratamiento de imágenes médicas, técnicas de prototipo rápido y moderado de las imágenes tridimensionales y esto permitió que surgiera un prototipo de plantilla quirúrgica”, explica Baños antes de añadir que iniciativas como ‘Campus Emprende’ “ayudan en la tarea de intentar dar salida al trabajo propio porque el reconocimiento que aporta el concurso ofrece seriedad a la idea, puesto que son los apoyos y el enfoque que se le da lo que la hace susceptible de constituirse en valor de empresa”.

Involvedent proporciona información de gran valor a la hora de que el especialista se enfrente a una cirugía. “Existen muchos software de tratamiento de imágenes médicas pero sólo los manejan los cirujanos y no existe como tal esa figura intermedia de ìntérprete' de la información. Esto es importante ya que hay parámetros que, de otra manera, no se conocerían a no ser que un especialista tratador de imágenes proporciones esa información al cirujano”, explica el joven. El ingeniero reconoce que, aparte de los apoyos institucionales, la colaboración económica ha sido inexistente.

Por eso, ahora surgen muchos interrogantes ante el futuro comercial de sus plantillas quirúrgicas. “Voy a invertir todo el tiempo que sea necesario, pero llegará un momento que, si no logro medios económicos, tendré que mirar hacia otro lado”. El futuro de la idea está por tanto ligado a la existencia de inversores privados. El mejor balance que se lleva en la mochila es la satisfacción personal que proporciona una idea propia. “La implicación personal y el tiempo son el triple de provechosos, además de la cantidad de cosas que aprendes del mundo de la empresa, de técnicas y de Marketing”, concluye.

Cristina González Navas.