viernes, 21 de septiembre de 2018

Ni íbamos tan bien, ni jugamos la ‘champions’


Artículo de opinión de  Ángel Martín Román, profesor titular de Análisis Económico. Universidad de Valladolid


Ahora que todo el mundo habla de desequilibrios financieros, estas líneas pretenden ilustrar de donde proceden gran parte de nuestros problemas económicos, desde un punto de vista de economía real.

No hace mucho tiempo hablábamos de un “milagro” económico español. Un señor empezó a decir que España iba bien. De hecho, supuestamente iba tan bien que otro señor diferente dijo que íbamos a jugar la champions league de los mejores países en economía. Y todos, en mayor o menor medida, nos lo creímos. Hasta los economistas más reputados. Pero resultó que no era un “milagro”, sino un truco de prestidigitación… y bastante malo, por cierto.

Para ilustrar todo esto, voy a tomar como referencia a uno de nuestros “archienemigos”: Alemania (claro que aquí no sé quién es realmente Batman y quién el Joker). Lo cierto es que compararnos con otros países desarrollados no cambiaría mucho las cosas cualitativamente.

En el gráfico superior izquierdo ilustro de donde procede la ensoñación española. Allí represento, mediante un número índice, la evolución del PIB real de los dos países desde 1996 (cuando España “empezó a ir bien”), hasta 2010, debido a las disponibilidades de datos de la OCDE. Lo cierto es que el PIB español había aumentado un 52% en 2008 con respecto a 1996, mientras que en el caso alemán solamente había aumentado un 21%. La crisis ha hecho converger un poco las cifras, pero aún el gap es espectacularmente favorable a España.

Sin embargo, los profesores de macroeconomía enseñamos, en el tema 1 del curso, que para aproximarnos al bienestar de una sociedad debemos utilizar el PIB per cápita en lugar del PIB, por razones muy obvias. Esto lo muestro en el gráfico superior derecho. Allí se puede observar que el “milagro” económico español se desvanece en gran medida. El PIB per cápita creció un 26% en España con respecto a 1996 y un 20% en Alemania. En otras palabras, solamente 6 puntos porcentuales de “milagro” en lugar de los 31 puntos observados anteriormente.

Se podía pensar que “algo es algo”. Pero el problema es que este aumento del PIB per cápita no procede de incrementos en la productividad del trabajo, que sería lo saludable según la teoría ortodoxa del crecimiento. De hecho, la productividad aparente del trabajo (cuya evolución muestro en el panel inferior izquierdo) solamente ha crecido un 3% en el conjunto del periodo en España, e incluso teníamos una contracción del 4% en el año 2006, algo inaudito en la historia reciente de los países desarrollados. Alemania, por ejemplo, ha experimentado un aumento del 11%.

¿Dónde está el truco entonces? El panel inferior derecho lo revela. La tasa de ocupación (personas ocupadas entre población) española se incrementó muy rápidamente y llegó a igualar prácticamente a la de Alemania en 2006, aunque posteriormente la crisis ha tenido unos efectos devastadores para el mercado de trabajo español.

Recapitulando. El PIB creció mucho porque éramos más gente trabajando. Si se quiere llamar a esto “milagro”, allá cada cual, a mí lo que me parece es otra cosa.

 

Gráfico ilustrativo cedido por el profesor Ángel Martín.