sábado, 26 de mayo de 2018

Mirando al Este, nuevos mercados en proceso acelerado de modernización


Cristina González Navas I Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. I 13.04.2012


Polonia demanda más de dos millones de viviendas nuevas al año y necesita infraestructuras de cara a la Eurocopa de este año.

Como alternativa de negocio o como salida ante los efectos de la crisis. Cualquiera de estas dos razones pueden servir de excusa para iniciar un proceso de internacionalización de una empresa. El Este de Europa, cercana geográficamente, se postula como escenario de inversión.

Los retos empresariales están ahí fuera, concretamente al Este de nuestras fronteras, y desde hace tiempo, este ámbito geográfico es opción destacada en los procesos de internacionalización de las compañías españolas. Pero invertir en el exterior obliga a un concienzudo estudio de mercado y a sopesar los baches y dificultades que surgen en esta aventura empresarial. La primera apreciación sustancial es diferenciar claramente los países del Este de Europa que están dentro de la órbita de la Unión Europea y los que están fuera. Las connotaciones que implica este hecho relativas al asimilamiento de las normativas comunitarias en sus quehaceres empresariales es un punto que valoran todas las empresas que en algún momento se plantean el Este como nicho de mercado.

El Este de Europa lleva varios años inmerso en un proceso acelerado de modernización de sus infraestructuras y su crecimiento no se ha visto alterado por la crisis económica y financiera, por ejemplo, el PIB de Polonia ha crecido a tasas superiores al 4% en los últimos años. Otros factores que las empresas instaladas en esta zona europea consultadas por MERCADOS21 valoran especialmente son la cercanía geográfica con respecto a España, la ausencia de barreras comerciales, la creciente limpieza de las licitaciones públicas, y la motivación y alta cualificación técnica de los jóvenes. Europa del Este demanda todo aquello que ya se consume en la parte occidental por lo que la experiencia que aportan las compañías españolas arroja un valor añadido que hace que estas inversiones proporcionen un largo recorrido empresarial a las firmas nacionales.

Sectores como las infraestructuras ferroviarias, carreteras, autopistas, aguas, saneamiento, redes de comunicaciones, energías renovables, servicios, construcción y promoción inmobiliaria se perfilan como perfectos nichos de inversión. La multinacional española especializa en tecnología, GMV, ha invertido en desarrollos de sistemas inteligentes de transporte, sistemas de gestión de transporte público e información a los pasajeros, de billetaje, de control de accesos y en proyectos de telemedicina, navegación aérea, aeronáuticos y espaciales. Natur House también se lanzó a la ‘conquista’ del Este por el tamaño y las características de este mercado. Empezaron en Polonia porque tenía características similares a España, y así les serviría de base para expandirse a otros países del área donde hoy cuentan con 105 tiendas. Las opciones de inversión en el Este apuntan a países como Polonia, Hungría, Rumanía, Serbia o Croacia, todos ellos, dentro o cercanos al paraguas de la Unión, y por otro lado, Rusia, Ucrania sin olvidar a  República Checa, Eslovaquia o Eslovenia que, aún siendo de menor extensión, también son atractivos para la inversión.

Prueba del interés por atraer capitales extranjeros, algunos de ellos animan a invertir como Montenegro, donde la empresa española de energías renovables Ienergy trabaja desde hace tiempo. Este país ofrece incentivos fiscales como un 9% de impuesto de sociedades además de muchas facilidades a la hora de crear la empresa y en todos los trámites administrativos en general. Una de las grandes bazas con las que cuentan los países del Este es la forma de trabajo. Para BMP Abogados, un bufete especializado en el sector de la construcción y la promoción inmobiliaria en Polonia, se trata de gente “concienzuda, cuadriculada y perfeccionista”, un concepto que dista mucho de la forma de trabajo de los países mediterráneos. También se debe tener en cuenta que los ritmos son distintos, es decir, no se puede imponer la manera de funcionar propia sino que hay que saber adaptarse lo antes posible al funcionamiento de cada país. La burocracia en estos países es protagonista de la vida empresarial y también tiene sus tiempos. Es importante tener asimilado que los funcionarios públicos viven pegados a la letra de los contratos y no se aceptan a la ligera modificaciones o desviaciones en los mismos.

Una tienda que la firma española Natur House, especialista en dietética, tiene ubicada en Eslovenia.

‘Handicaps’

Sin embargo, desarrollar estos mercados es bastante complejo porque implica un compromiso a largo plazo y estar dispuesto a mantener la apuesta durante muchos años, según apuntan algunas empresas ubicadas en el Este de Europa. Además, no es tan fácil contratar personal debido a las altas tasas de crecimiento de las economías. Por otro lado, uno de los problemas con los que se encuentra un promotor es la lentitud en los desarrollos debido a las inclemencias climatológicas además de la ausencia de planes de desarrolllo urbanístico.

Otro punto aparte en el análisis de estos mercados son las realidades de inversión que ofrecen los países exrepúblicas soviéticas donde existen enormes oportunidades de negocio. Pero esta ecuación se completa con la asimilación de un alto riesgo en todas las operaciones de inversión. Según fuentes consultadas que trabajan con inversores extranjeros en estos países, cuanto más riesgo, más dinero se gana. Lo importante es buscar un partner local de confianza que tenga su red de relaciones en el país a invertir y que esté ‘bien colocado’. Es decir, que maneje los hilos necesarios en las corporaciones de gobierno para que no quede ningún cabo suelto en las operaciones de inversión. También es importante, según estas fuentes, contar con los mejores abogados para proteger, tanto las inversiones, como los beneficios obtenidos y, por último, pagar porque la corrupción en estos países es la hoja de ruta de cualquier transacción comercial. Para los menos arriesgados siempre quedan los países cercanos a la Unión Europea donde los trámites y licitaciones caminan hacia la trasparencia y la seguridad jurídica no está tanto en entredicho.

América Latina y el Este de Europa

Tanto América Latina como Europa del Este son dos mercados que presentan grandes oportunidades de inversión por lo que, a simple vista, podrían ser dos opciones de inversión en competencia. Ambos son países culturalmente diferentes, con formas de trabajar y de llegar a alienzas con empresas extranjeras también distintas. Pero hay que ser conscientes que en el mercado de la oferta y la demanda en cuanto a inversión se refiere, hay cabida para las dos zonas. A partir de ahí, cada uno ofrecerá al inversor sus mejores credenciales y será éste el que decida, en último lugar y tras estudiar todas las opciones, dónde apostar sus cartas en función de las oportunidades de negocio y las garantías que avalen la operación de inversión.

Polonia, destino preferente para inversiones inmobiliarias

En general, prácticamente todos los países del Este necesitan inversores de empresas relacionadas con la construcción. En concreto, Polonia demanda más de dos millones de viviendas nuevas al año y necesita además grandes infraestructuras de cara a la Eurocopa de Fútbol que se celebra este año. Además, tiene una mayor demanda las viviendas residenciales, oficinas, hoteles y almacenes que grandes complejos con fines de ocio.  El perfil de los compradores es, en gran medida, de promotores y constructores ya que más del 30% de las personas que quieren comprarse un apartamento en este país, trata el tema como una inversión. Por otro lado, el sustancial aumento del poder adquisitivo de los polacos es un elemento que juega a favor del ‘boom inmobiliario’ en este país.