jueves, 20 de septiembre de 2018

Malos humos en la hostelería

El 2 de enero de 2011, entró en vigor la llamada ‘Ley Antitabaco’ que contemplaba la prohibición de fumar en cualquier lugar cerrado, extendiendo limitaciones en lugares al aire libre, como por ejemplo, los cercanos a hospitales o centros escolares. Una vez cumplido el primer año de funcionamiento, el sector hostelero calcula las pérdidas, cuantifica las inversiones y valora el futuro de un sector que mantiene una lucha permanente por lograr una respuesta satisfactoria para todos. Si la situación no cambia, el sector prevé que el 2012 será para la hostelería nacional un año difícil en términos de facturación, pues la crisis económica y la Ley Antitabaco han mermado su supervivencia.

En el sector hostelero español, los malos humos se han esfumado y con ellos, los ingresos y beneficios obtenidos a partir de una gran mayoría de clientela fumadora que continúa asociando el café o la cerveza con el cigarrillo en la mano. Si a esto le añadimos el desembolso de numerosos establecimientos para acondicionar una zona para fumadores, que con la entrada en vigor de la Ley Antitabaco en 2011 quedó totalmente relegada, y el gasto en terrazas techadas y estufas de exterior, la ecuación resultante es tajante: se respira mejor ambiente pero no para todos.

La reducción en un 44% del tabaquismo pasivo, la caída de la contaminación en establecimientos hosteleros (86%), la inefectividad de la ley para reducir el número de fumadores activos, y las pérdidas económicas para el sector hostelero son algunos de los factores clave que continúan avivando una polémica que no deja indiferente a nadie.

Regulación “más flexible” de la Ley

Tras un primer año de balance de aplicación de la Ley, la Federación Española de Hostelería (FEHR) ha calificado la normativa como “un grave perjuicio” para el sector hostelero por el gran descenso registrado en la facturación, el empleo y las opciones de consumo para muchos clientes. Concretamente, el secretario general de FEHR, Emilio Gallego, ha explicado que la caída de facturación, durante los primeros seis meses de aplicación, fue superior al 5% en términos interanuales, lo que supuso “varios miles de millones de euros” en pérdidas.

En este punto, ha coincidido Antonio de María Ceballos, vicepresidente de la Federación Andaluza de Hostelería (FAH), quien ha asegurado que la Ley Antitabaco ha afectado de manera “muy negativa” a Andalucía, al ser ésta una de las comunidades que aglutina el mayor número de establecimientos hosteleros, superando los 50.000 locales, y también por ser uno de los territorios más turísticos de España. “Se calcula una horquilla del 15 al 30% de caída de las ventas, dependiendo de la actividad”, ha indicado Ceballos.

Por su parte, Extremadura no ha sufrido tan fuertemente los efectos de una ley que, según ha puntualizado el presidente de la Confederación Empresarial de Turismo de Extremadura (CETEX), José Luis Ascarza, “no ha sido tan negativa como se preveía”, ya que, en términos generales, se han tramitado pocas denuncias, expedientes o sanciones por incumplimiento de la ley. “Según datos de la Junta de Extremadura, en total han sido 182 denuncias en los últimos 12 meses, de las cuales solo 15 se han resuelto con sanción por infracción grave”, ha explicado Ascarza.

Si bien, estas cifras chocan frontalmente con los buenos resultados de la norma en materia de salud pública. Según datos recogidos y apoyados por UGT, en los establecimientos de hostelería se ha producido una reducción media de la contaminación del 86% (antes de la ley estos niveles en bares, cafeterías y ocio nocturno eran ocho veces más altos que en la calle, y en los restaurantes la cifra era entre cinco y seis veces mayor).

Unos datos que empresarios, clientes y sector médico aplauden por igual.“No discutimos el efecto nocivo del tabaco sobre la salud, pero debe ser compatible con las libertades individuales. El estado tiene la máxima capacidad, por ejemplo, para prohibir el tabaco; en cambio en España se sigue plantando y es un monopolio estatal su comercialización”, ha explicado Gallego (FEHR).

Por su parte, el gerente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Valladolid, Óscar Zapico, ha indicado que, desde el máximo respeto por la salud de los consumidores y trabajadores, lo único que se solicita es una legislación similar a la de la mayoría de países europeos. Postura en la que ha coincido Ascarza (CETEX) que apuesta por una regulación “más flexible” de la ley, que permitiese la existencia de establecimientos para fumadores y no fumadores.

Además, dentro del sector hostelero, los establecimientos dedicados al ocio nocturno y actividades lúdicas como los bingos, discotecas o salas recreativas, han sido los más afectados, ya que este tipo de ocio es el más vinculado al consumo de tabaco. El hecho de que una gran parte de la clientela tenga que fumar a las puertas de un establecimiento de ocio, también ha motivado quejas por parte de los vecinos que alegan mayores ruidos y suciedad. Por ello, y como medida conciliadora para  todas las partes, la Asociación Nacional de Empresarios por la Calidad del Ocio plantea como posibilidad la creación de salas especiales en el interior de los locales de ocio nocturno destinadas y habilitadas para la clientela fumadora.

Por todo ello, la FEHR prevé que el 2012 será un año “complicado” ya que la “reducción de la demanda nacional” va a suponer “una nueva caída” de la facturación.

“Es un año difícil, hay que seguir ajustando costes para poder superar esta etapa”, ha apuntado Gallego, quien ha concluido que la solución para el sector hostelero pasaría por crear zonas separadas para fumadores y no fumadores en el mismo local, y por dar cierta libertad a los establecimientos de pequeño tamaño.

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SÍ a la compensación económica

Hace seis años entró en vigor la Ley española 28/2005, más conocida como Ley Antitabaco de 2006, que prohibía fumar en determinados lugares como oficinas de trabajo o centros culturales, y contemplaba la creación de espacios destinados a fumadores, en función de la superficie total del local y siempre que se habilitara una sala especial para éstos.

Ante ello, muchos empresarios de la hostelería decidieron hacer frente a esta reforma de sus negocios, habilitando zonas para fumadores y no fumadores, con el consiguiente gasto de inversión. Un gasto que preveían recuperar en años siguientes.

Si bien, en 2011 y con el anuncio de una Ley Antitabaco que prohibía tajantemente fumar en espacios cerrados, los hosteleros vieron como sus inversiones en reformas habían sido en vano y, probablemente, irrecuperables. Por ello, todas las asociaciones de hosteleros reclaman una compensación o indemnización económica para amortizar esos costes, o bien la recuperación de su utilidad como espacio para fumadores.

Esta reclamación unida a la posibilidad de que el Gobierno nacional deje la Ley Antitabaco a nivel de la legislación europea, tal y como prometió durante la campaña electoral, son algunas de las esperanzas que mantienen los hosteleros para creer en una corrección o renegociación de la actual Ley vigente.

Fabiola Lobo