viernes, 21 de septiembre de 2018

Los inversores extranjeros retiraron 107.000 millones de euros de España en tan sólo nueve meses

La difícil situación económica española engorda en números rojos dada la fuga de inversión de capital extranjero en el país, que en 2011 descendió en más de 100.000 millones de euros respecto al año anterior. Si bien, las inyecciones positivas de inversiores directas mejoraron las estadísticas, pero no atisban mejores resultados para 2012.


Jorge Gamero   I   Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.   I   15.06.2012


Los inversores extranjeros retiraron 107.000 millones de euros de España en tan sólo nueve meses, concretamente entre abril y diciembre del pasado año 2011. De modo que el país ha visto como descendían las inversiones de capital extranjero en un 7,34% con respecto a diciembre del año anterior.

Contemplando los datos oficiales del Banco de España, se comprueba que el ‘éxodo’ masivo en estos meses ha tenido lugar en las inversiones de cartera, donde se ha producido una retirada de 110.294 millones. Esta sangría fue especialmente acentuada en el segundo trimestre del pasado año, cuando 47.096 millones procedentes de capital extranjero fueron retirados de España.

Ante ello, al cierre de 2011, el total de las inversiones extranjeras en cartera en España alcanzaba los 873.559 millones, una cifra inferior a la registrada en el mismo mes de diciembre en el año 2010 (960.480 millones), 2009 (1.068.050 millones), 2008 (957.955 millones) y 2007 (1.086.940 millones). Concretamente, esos 873.559 millones se repartieron entre acciones y participaciones en fondos de inversión (165.541 millones), bonos y obligaciones (669.616 millones) e instrumentos del mercado monetario (38.402 millones).

Si bien, a pesar de la complicada coyuntura económica española, desde hace varios años estas inversiones en cartera, en lo referente al capital extranjero, se han mantenido desde 2006 hasta 2010 en una horquilla entre el 1.086.940 y los 957.955 millones de euros, por lo que la cifra de diciembre (la última facilitada por el Banco de España) ha supuesto un mínimo histórico desde el año 2005.

Para profundizar en este asunto y conocer con más detalle las causas y consecuencias de estos valores económicos, el profesor titular del Departamento de Economía Financiera y Dirección de Operaciones  de la Universidad de Sevilla, Félix Jiménez, ha calificado de “importante” el volumen de capital extranjero retirado de España en los últimos meses.

“Para poner un poco en perspectiva todo esto, basta decir que el Gobierno pretende ahorrar unos 12.000 millones de euros con los últimos recortes en Educación y Sanidad, por lo que si lo comparamos con los números que nos dejan la retirada de inversores extranjeros, podemos hacernos una idea del agujero que representa este fenómeno para la economía de España, que tiene una alta dependencia de la inversión y capital foráneo”, ha apuntado el docente.

Si bien, Jiménez ha indicado que, aunque “la retirada de capital extranjero responde, evidentemente, a la inestabilidad económica que vive el país”, con el riesgo de crédito que ello implica, “aún así, es cierto que algunas variables no son tan malas como para que se haya producido una fuga de capital extranjero de esta magnitud”.

“Nos encontramos con un gran problema, que es que buena parte del capital que entre en España es lo que conocemos como hot money, es decir, dinero que se mueve con rapidez de un país a otro, que sale con la misma rapidez que entra. Por tanto, no son inversiones sobre las que se pueda sustentar la creación de nuevas  empresas y puestos de trabajo”, ha advertido.

En cuanto a la evolución en los próximos meses, Jiménez ha visto “complicado” hacer pronósticos con un mínimo de garantías. “El principal problema de España es que está a merced de mercados internacionales, por lo que nos encontramos en una situación parecida a la que ya vivieron en su día economías emergentes como la argentina, la brasileña o la mexicana. El camino a seguir es el de generar nuestras propias riqueza, de manera que reduzcamos drásticamente las dependencias externas que tenemos en la actualidad”, ha afirmado el profesor.

Entre tanto halo de pesimismo, el dato positivo hay que buscarlo en el apartado de inversiones directas, donde entre abril y diciembre del pasado año se registró un balance positivo de 2.972 millones de euros. Así, este apartado estadístico al final del 2011 ascendía a 480.072 millones, lo que supone la mejor cifra desde que el Banco de España comenzó a hacer público estos datos en el año 2003. Esos 480.072 millones se dividieron entre acciones y otras participaciones de capital (373.113 millones), y financiación a empresas relacionadas (106.960 millones).

De esta manera, esa cifra de diciembre del 2011 fue notablemente superior a las registradas en el mismo mes del 2010 (469.375 millones), 2009 (438.877 millones), 2008 (423.152 millones) y 2007 (397.974 millones).

Sigue la sangría en enero y febrero

Esta tendencia durante el año 2011 tendrá su continuidad durante el presente año, concretamente ya se ha podido observar durante los meses de enero y febrero, cuando se ha producido una retirada de capital extranjero que ha alcanzado los 27.058,1 millones de euros, que supone casi el 3% del Productor Interior Bruto (PIB).

Concretamente, los inversores extranjeros sacaron 8.931,1 millones en cartera, acciones y bonos, de los que aproximadamente un 80% estaban invertidos en deuda pública; y 18.127 millones en otras inversiones, fundamentalmente préstamos interbancarios, depósitos y repos. Sólo en febrero, los inversores foráneos retiraron 3.883,7 millones en inversiones de cartera y 13.460,4 millones en otras inversiones.

Por otra parte, la participación de los inversores extranjeros en el total de la deuda del Estado ha menguado en el primer trimestre del presente año, desde el 50,48% del pasado ejercicio hasta el 37,54% a finales del pasado mes de marzo, produciéndose una caída en esta cartera por cuarto mes consecutivo.

Dada la situación actual y el cartel de cifras, la evolución de este apartado estadístico habla por si sólo y no presenta un ánimo favorable para los próximos años. En cambio, si la estabilidad económica de España mejorara, en términos generales, la confianza por parte de los inversores foráneos crecería, recuperándose así este aporte financiero.