viernes, 17 de agosto de 2018

Las fundaciones y la transparencia


Tribuna de opinión de Miguel Ángel Catalán, auditor y socio de Auren. 


Si nuestra sociedad exige transparencia, las fundaciones y otras entidades sin finalidad lucrativa deberían ser abanderadas de ese reclamo.

Es muy clara la función social de las fundaciones y otras entidades sin finalidad lucrativa. En muchos casos, vienen a complementar o suplir al Estado en algunos ámbitos en que no alcanza o no tiene marco legal para realizar sus funciones. En otras ocasiones, su proximidad a los destinatarios hace que desde el mundo fundacional se realicen funciones con mayor efectividad. Y, en otras, la voluntad de los fundadores marca la atención o priorización de ciertas necesidades sociales o la realización de actividades de forma cualitativamente distinta.

En definitiva, las entidades no lucrativas cubren una eminente función social, en ámbitos como la atención social, la educación o la cultura. El nivel de extensión y participación en entidades no lucrativas está correlacionado con el nivel de desarrollo y cohesión de la sociedad. Y la inmensa mayoría de las entidades se constituyen y gestionan desde la generosidad y con absoluta corrección. Lamentablemente, noticias y escándalos ocasionales en torno a fundaciones hacen que la imagen pública de estas instituciones salga profundamente dañada.

No ha de extrañarnos. Se ve como especialmente grave el abuso que significa aprovechar una fórmula con tratamiento socialmente protegido, con una tributación favorable, facilidad para subvenciones, consideración social… para fines de interés particular.

Si la sociedad exige transparencia, si como ciudadanos no nos es indiferente lo que hagan las empresas ni las entidades públicas, con más razón debe existir esa transparencia en las entidades no lucrativas. Deberían dar ejemplo yendo más allá de lo que disponen los requisitos legales, en esa voluntad de transparencia, de comunicación a terceros de que no hay nada que ocultar.

Y no siempre es así. Es cierto que la legislación actual impone la obligación de auditar las cuentas a fundaciones de determinado tamaño u otras características. Pero ese ejercicio de transparencia debería ser voluntariamente más amplio. Desde luego, incluso cuando no sea obligatorio, las cuentas deberían ser auditadas. Y naturalmente públicas de forma íntegra, y generosas en sus explicaciones, en la propia web de la entidad.

También deberían ir más allá elaborando, auditando y publicando sus memorias de sostenibilidad. Cada vez más compañías publican y auditan sus memorias de sostenibilidad, respondiendo a la presión social de qué hacen las empresas y cómo lo hacen no sólo en el plano económico sino también en el medioambiental y social. Se le pide al mundo empresarial un compromiso de Responsabilidad Social Corporativa.

Y como el papel lo aguanta todo, y puede existir la sospecha de que la empresa publique informaciones inciertas o incompletas simplemente para mejorar su imagen en el entorno, aparecen estándares de referencia y se auditan las memorias para que un tercero independiente valide el informe presentado.

Desde luego, las fundaciones deberían dar ejemplo, por transparencia y por su propio interés. En la medida en que la sociedad y las empresas se involucren más en la Responsabilidad Social Corporativa, mayor será también la consideración e importancia del papel de las fundaciones en nuestra sociedad.

Pero, además, la transparencia es un factor esencial para mejorar la eficiencia de las organizaciones, y eso también afecta a las fundaciones. En ocasiones puede ponerse el acento más en el coste de la elaboración de la información o de su auditoría que en las ventajas que su realización comporta. Más allá de las indudables ventajas de la transparencia, la visión externa de unos profesionales ayuda al contraste de la información y a su sistematización y es, sin duda, un complemento de primer orden para la mejora de la gestión. Especialmente importante es en el caso de fundaciones, en que, por su propia naturaleza, frecuentemente el patronato suele estar alejado de la gestión cotidiana. La revisión y publicación de las cuentas y otros indicadores de gestión es la máxima garantía de la voluntad de compromiso social y al mismo tiempo de tranquilidad para los patronos y gestores de estas entidades.

Impulsemos, pues, la transparencia, que ayudará a mejorar la consideración de la sociedad hacia estas entidades, cuya función es tan importante desde el punto de vista de la cohesión social.


 Límites de auditoría en legislación española y catalana

A) Auditoría (cada Comunidad tiene límites diferentes)

     -  Que el total del activo de la fundación sea superior a 2,4 millones de euros (6 en Cataluña)

     -  Que el importe del volumen anual de ingresos ordinarios sea superior a 2,4 millones de euros

        (3 en Cataluña)

     -  Que el número medio de trabajadores durante el ejercicio sea superior a 50

B) En Cataluña, otras condiciones adicionales tales como recibir cualquier tipo de ingresos de administraciones públicas superiores a 60.000 euros