miércoles, 26 de septiembre de 2018

La razón del libre comercio

Por Daniel Sorichetti, especialista en Comercio, Marketing y Relaciones Económicas Internacionales.

Daniel Sorichetti, especialista en Comercio, Marketing y Relaciones Económicas Internacionales.

Todos los países tienen activos –humanos, industriales, naturales y financieros– que pueden emplear para producir bienes y servicios para sus mercados internos o para competir en el exterior. La ventaja competitiva les significará progresar usando sus activos y concentrarse en lo que pueden producir mejor. Esta situación se da tanto en las empresas que operan en el mercado interno como en las que lo hacen en el mundial.

La liberalización comercial permite multiplicar los beneficios de producir los mejores productos con el mejor diseño, calidad y precio. Por ello, la mayoría de las empresas reconocen que cuanto mayores son las dimensiones del mercado mayor es su potencial para lograr economías de escala eficientes y llegar a gran número de clientes.

El comercio internacional abierto se considera también como una de las claves de todo crecimiento sostenido, porque las políticas de apertura económica fomentan una mayor eficiencia en la asignación de recursos, permiten que mercancías, servicios e insumos productivos fluyan a través de las fronteras e impulsan las inversiones para el desarrollo de métodos competitivos de producción. La liberalización del comercio es fundamental para inducir estabilidad macroeconómica y consolidar la eficiencia microeconómica.

Desde la década pasada la liberalización comercial ha marcado la política económica en todo el mundo. Prácticamente todos los gobiernos han tomado medidas para ampliar el papel de la empresa privada en la actividad económica. Entre los beneficios de la mayor apertura están la mejora de la capacidad de innovación y el aumento de la productividad de las empresas nacionales debido al incremento de la competencia con el exterior. El consumidor también gana, al poder elegir entre una mayor variedad de mercancías y servicios a precios menores.

La apertura de las economías a la competencia supone además que están en mejores condiciones para encarar los choques externos desfavorables y menos tentadas parra buscar rentas que conduzcan al despilfarro de recursos. Al mismo tiempo, la mayor movilidad de los factores de producción –especialmente el capital y, con él, la tecnología– puede ayudar a un país a vencer los peligros de verse atrapado por una ventaja competitiva estática y a realizar cambios continuos en su dotación de recursos a fin de desarrollar una ventaja competitiva dinámica, mantener el crecimiento económico y las ganancias de la productividad. Una mayor liberalización comercial genera además una mayor vinculación económica entre países para ampliar sus mercados de exportación.