domingo, 27 de mayo de 2018

La industria cultural se restaura y apuesta por alianzas y nuevas fórmulas de explotación


Cristina González Navas I Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. I 13.07.2012


Toma de datos de la fachada Oeste de la catedral de Ávila usando herramientas del LFA de la UVa.

El patrimonio cultural es un regalo heredado que hay que cuidar y mimar y, su puesta en valor debe conducir al respeto del mismo sin dejar a un lado las ‘rentas’ que puede y debe generar, no solo desde el punto de vista puramente económico, sino porque su mantenimiento es costoso y las cuentas públicas no están preparadas para su sostén.

Qué agradable es disfrutar del legado histórico que permanece ante los ojos de la generación contemporánea mientras el trabajo de gestión que hay detrás de todo patrimonio cultural con el cartel colgado de ‘pasen y vean’ permanece en un discreto segundo plano para la mayoría del público visitante. Y es que el patrimonio es fuente de riqueza no solo artística sino que además genera ingresos y dinamiza la economía de su entorno circundante. Así es, la vinculación de la cultura y el patrimonio con la explotación turística, uno de los fuertes de España, genera fusiones rentables como es el caso del Alcázar de Segovia o el castillo de Ponferrada, éste último protagonista de una inversión muy fuerte en recuperación y restauración y con un plan de gestión que ha logrado dinamizar el centro histórico de esta ciudad leonesa.

Uno de los valores desde el punto de vista económico del patrimonio es, por un lado, el impacto directo que trae consigo para el consorcio de explotación de la ubicación patrimonial y, por otro, la repercusión indirecta en forma de hoteles, tiendas, restaurantes y demás negocios adyacentes a un edificio con ‘tirón’ cultural. Pero además de esto, el patrimonio genera empleo. En concreto, personal especializado en labores de restauración como los alumnos formados en las Escuelas Taller de Patrimonio Nacional, donde se enseñan los antiguos oficios y las técnicas que no tienen cabida en la enseñanza universitaria. Para el coordinador de estas Escuelas Taller, José María García Pacheco, en momentos de crisis, formar mano de obra cualificada dirigida tanto a la inserción laboral como al autoempleo, es una labor “dirigida a la conservación del patrimonio”.

Vista de una instalación expuesta en la última feria AR&PA en Valladolid.

Estrategias de valorización

Los procesos de gestión del patrimonio deben pasar por estrategias de valorización del mismo y, esto parece conducir, según los expertos consultados, a un modelo de alianzas entre lo público y lo privado. Poner en valor un patrimonio que, de hecho, es de todos, genera unas sinergias positivas que las empresas pueden y deben aprovechar. Es el momento de que las empresas privadas puedan tener un papel importante en la labor de recuperación y valorización del patrimonio desde el punto de vista económico y, ‘liberar’ al sector público de la carga que supone su mantenimiento porque, hasta ahora, la mayor parte de la inversión en estos menesteres es pública pero los rendimientos van a parar a lo privado.

Esta andadura hacia las alianzas tiene que ir dirigida hacia “una transferencia tecnológica en la que la empresa innove en patrimonio cultural para mantenerse en la vanguardia y buscar un modelo en el que la empresa tenga un papel activo, más allá de la gestión de servicios para generar nuevos retornos económicos no vinculados al turismo”, explica la responsable de Patrimonio Cultural de Tecnalia Research&Innovation, Isabel Rodríguez. Y no solo eso sino que, hay que observar y tratar el patrimonio como un sector económico en el que interviene la Administración, las empresas, los agentes de innovación y los dedicados a la formación pero en el que además, no se debe perder de vista su fin último, que es “un legado que hay que conservar”, apunta.


El patrimonio es un sector económico en el que interviene Administración, empresas y agentes de innovación


Pero no todos son rentas económicas para la empresa privada sino que también se trata de una cuestión de imagen pública. El patrimonio cultural es para muchas de las grandes firmas españolas la ‘niña bonita’ de sus inversiones porque involucrarse con la cultura es sinónimo de imagen positiva hacia el exterior, un aspecto a tener en cuenta en sus memorias de responsabilidad social. Desde la Administración abogan porque la sociedad tenga una nueva visión del patrimonio cultural. En palabras del Director General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León, Enrique Saiz, esta Comunidad tiene un territorio cargado de patrimonio pero con un tejido social y productivo insuficiente para mantenerlo por lo que, hay que pensar en nuevos modelos de gestión innovadores donde la actividad de conservación sea una más dentro del proceso productivo y económico de este sector y, señala también al respecto que, las empresas deben buscar un retorno económico en la explotación, difusión del patrimonio a través de la I+D y aplicar su forma de gestión.

En esta combinación entre lo público y lo privado, las pymes también tienen su  espacio, en concreto, se trata de la pyme restauradora, que aporta su ‘savoir faire’ en estas artes mientras la capacidad de financiación corre a cargo de las grandes empresas licitadoras en los concursos públicos. El patrimonio da lugar a múltiples variantes de explotación, tanto con rentas económicas de por medio como de mejor aprovechamiento y disfrute del mismo por el público. Uno de estos ejemplos es el desarrollo por parte de la empresa Eptisa TI de un visor geográfico de bienes culturales integrado en el portal de Patrimonio Cultural de Castilla y León. Esta herramienta digital permite la difusión y consulta de la información geográfica relativa a Bienes de Interés cultural (BIC) de esta Comunidad.


Uno de los valores del patrimonio es la repercusión indirecta en forma de hoteles, tiendas y negocios adyacentes


El programa de Escuelas Taller y Casas de Oficios de Patrimonio Nacional fue creado por el Gobierno de España en 1985.

El mantenimiento y conservación del patrimonio, aparte de ser tarea obligada como bien público e histórico, también es fuente de empleo de diversas instituciones de conservación como es el caso del Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León (CCRBC) donde investigan, conservan, restauran, forman, asesoran técnica y científicamente y, por último, divulgan. El CCRBC de Castilla y León ha centrado parte de sus trabajos en la aplicación de nuevas tecnologías para la intervención y tratamiento de los bienes culturales, integrando y coordinando los distintos agentes implicados en este proceso. Desde el Centro también se están desarrollando varios proyectos de investigación para atender problemas de especial interés para los trabajos de restauración como la limpieza fotónica aplicada a soportes celulósicos, limpieza láser sobre brocados aplicados, superficies pictóricas, elementos metálicos y tecnología láser para la limpieza de textiles. Por otro lado, el Laboratorio de Fotogrametría Arquitéctónica de la Universidad de Valladolid  (LFA) se encarga de documentar el patrimonio desde el aire, otro recurso más que posiciona al patrimonio cultural como fuente de ingresos. Este equipo de investigación desarrolla nuevas técnicas de documentación basadas en la extracción de datos mensurables de imágenes con el fin de poder realizar levantamientos gráficos precisos de elementos arquitectónicos.

Plataforma EVoCH de economía del patrimonio

La Junta de Castilla y León, la Asociación Europea de Empresas de Restauración, la Comunidad de Madrid y los centros de investigación de Tecnalia, Cartif, Santa María la Real y Caja Madrid constituyen la plataforma EVoCH, un observatorio para la medición científica y para la propuesta de indicadores estandarizados, sobre el contexto geográfico europeo, del impacto del sector del patrimonio cultural en la economía de los países, de los territorios y de las ciudades, en la creación y mantenimiento del empleo, así como la recopilación e intercambio de buenas prácticas y casos de éxito en esta materia. Esta plataforma pretende influir en la percepción social del patrimonio como factor de desarrollo mediante la recopilación y el intercambio entre todos los socios de la misma de datos comparables, métodos y estudios de casos exitosos para realizar procesos de evaluación. Con este proyecto se promoverá la participación coordinada de todas las organizaciones -públicas y privadas- relacionadas con el sector del patrimonio cultural en las distintas instituciones europeas.