martes, 21 de agosto de 2018

Enrique Pérez Flores: “Cuando me jubilé como presidente del Banco Exterior Suiza, que fundé, me regalaron un reloj”

Foro La Zagaleta: Marcas y tendencias

Entrevista a Enrique Pérez Flores, presidente de La Zagaleta


M. Martínez García I Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. I 29.06.2012


Enrique Pérez Flores en una de sus intervenciones en el foro.

Divide su tiempo entre su residencia de Zurich, donde se estableció en 1960, y su casa en la exclusiva urbanización que puso en marcha y preside, La Zagaleta, ubicada en la localidad malagueña de Benahavís y cuyo entorno natural es extraordinario. Enrique Pérez Flores ha sido director de Comercio en la delegación de Economía de la Alta Comisaría en el antiguo protectorado de España en Marruecos hasta la independencia del país y fundador del Banco Exterior Suiza, entidad que presidió hasta su jubilación.

Uno de sus consejos para combatir las crisis es la apertura la exterior…

Sí. Nosotros nos hemos aplicado el cuento. El 90% de los propietarios de viviendas en La Zagaleta son extranjeros. Hemos empezado por ahí. Han venido españoles, por supuesto, pero nuestro primer mercado fue Alemania en un momento de gran euforia en ese país. A continuación, llegaron los ingleses, que ahora son mayoría, mientras que los españoles no alcanzamos el 10%. Antes, muchos empresarios españoles se limitaban a los mercados locales, algo que por suerte está remitiendo. Pero se necesitan más delegados comerciales fuera, más diplomacia implicada en potenciar la marca España. En Suiza, por ejemplo, no hay ningún instituto Cervantes porque se lo discuten Ginebra y Zurich. Y no se vende ningún periódico económico español.

¿Ha sido la reforma laboral una oportunidad perdida de haber ligado salarios a rentabilidad?

Tenemos unos sindicatos del paleolítico. En España se ha ido más hacia la fuerza del trabajo que hacia la del empresariado. Se consigue ser competitivos cuando los empleados trabajan por el interés de la empresa. Siempre he creído que hay personas más válidas que otras, pero que todas pueden luchar para que una compañía consiga beneficios. Hemos tenido un estado del bienestar que no se correspondía con la realidad del país. La Sanidad ha sido gratuita para todos, tuvieran o no la tarjeta correspondiente y por eso, hoy, cuando se trata de reconducir la situación, se producen huelgas, paros y movilizaciones.

Irlanda ‘cae’ por los problemas de sus bancos, ya que su endeudamiento no era alto. Un caso muy similar al de España. Todos los días salen divisas al extranjero, ¿le preocupa?

Me preocupa no tener una clase política que esté a la altura. Existe una amplia mayoría parlamentaria del Gobierno en estos momentos, pero sería muy oportuno que se cerraran acuerdos entre las principales fuerzas políticas. Además, no hay una gobernanza en Europa. Tenemos un presidente de la Comisión, otro del Consejo… Que todavía se esté pensado en si pacto fiscal sí o no, no tiene sentido. El axioma es tan fácil como no gastar más de lo que se gana. Estamos al final de una era porque no sabemos bien cómo nos vamos a organizar en el futuro. Desde Estados Unidos tratan de ayudar al euro debido a que Europa es su principal mercado. Hasta ahora hemos vivido a su dictado. Tras la gran depresión llega la Segunda Guerra Mundial. No se termina con el New Deal de Roosevelt de 1993 sino cuando el país entra en guerra y empieza a fabricar cañones, barcos… Y al acabar el conflicto es la potencia ganadora. Es su era, igual que fue la del Imperio Romano, pero en estos momentos nos preguntamos ¿qué viene a continuación? Y no lo sabe nadie, como tampoco la fórmula para salir de esto. Eso sí, yo tengo claras dos cosas: que con recortes no se arreglan las cosas, se necesita un buen programa de inversiones, y que no se pueden hundir las principales instituciones financieras de un país.

Su trayectoria comienza en el sector público, luego da el salto al privado, al mundo de la banca, y finalmente se convierte en empresario. ¿Qué consejos daría a un joven que quiere emprender en estos momentos?

Hay que saber que dos y tres son cinco y no seis. Es decir, ser muy conscientes de que, cuando se maneja dinero, es necesario ser austero y claro con las cuentas. Y hay que tener un equipo muy conjuntado. A mí me gusta compartir mis decisiones con mi gente, les consulto mucho, pero soy a la vez muy exigente. Y me gusta que los empleados estén bien retribuidos, claro. Acabo de recordar una anécdota y es que, cuando yo me fui del Banco Exterior Suiza, que había fundado y presidía, porque cumplí 70 años y tenía que jubilarme, me dijeron que iban a darme una indemnización y me ofrecieron 200.000 pesetas de entonces. Yo renuncié, pero no porque me pareciera poco ni mucho, sino porque no lo veía bien. Entonces, me regalaron un reloj. ¿Qué compensaciones se llevan ahora los que se van de las entidades bancarias? Pues es algo que se permite... El origen de lo que ha pasado con Bankia está en Caja Madrid, que tenía muchísimos agujeros, y al final, pasan factura. Rodrigo Rato no es un banquero, es un político.

¿Cómo logra seguir a su edad al pie del cañón con tanta energía?

Me encanta mi trabajo y, si no puedo estar activo, me encuentro muy mal. El equilibrio físico y mental es básico.