sábado, 24 de octubre de 2020

Gerardo Cuerva: "Estamos en situación crítica, y es el momento de dejar claro si se apuesta o no por la empresa"

Gerardo Cuerva, vicepresidente de CEOE y presidente de Cepyme Gerardo Cuerva, vicepresidente de CEOE y presidente de Cepyme

"La situación de la economía española es crítica. Es el momento de dejar claro si se apuesta o no por la empresa para salir de la crisis". Éste ha sido el resumen del análisis tajante y sin ningún atisbo de autocomplacencia que ha hecho el vicepresidente de CEOE y presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, en una nueva sesión de los Foros Digitales de la Cámara de Comercio de Sevilla. A juicio de Cuerva hace falta un mayor liderazgo por parte de los responsables institucionales, y ha pedido al gobierno de Sánchez que sea "más realista, que esté más pegado" al día a día de la empresa, y abandone "los extremismos y la visión radical" que una parte del propio gabinete tiene de la actividad empresarial.

El presidente de Cepyme deja muy claro lo que, en su opinión, necesitan la empresas para que haya una verdadera reactivación de la economía. "Necesitamos de las administraciones un mayor apoyo a la empresa. Si queremos que la actividad se reanime, no podemos dar la espalda a las pymes". Sobre todo, cuando éstas constituyen el 99,8% del tejido productivo y empresarial de España.

Y recuerda, que ahora "nadie puede olvidar todo lo que las empresas y los empresarios han hecho por el país y por la sociedad en los momentos más duros de la pandemia, durante los meses de confinamiento" tras la declaración del estado de alarma. De ahí que subraye la destacada labor social que han llevado a cabo, estando, en muchos casos, en la primera línea de fuego para mantener servicios e infraestructuras críticas.

La empresa en el centro de la reactivación

Por eso, le pide al gobierno central que coja el timón y que plantee políticas claras en relación con la economía y la empresa, con las miras suficientes como para salir de la "grave situación en la que nos encontramos". Ha sostenido que no es bueno para "España, ni para su imagen, ni para la generación de la confianza necesaria, vivir en la permanente dicotomía que proyecta el ejecutivo de coalición".

Cuerva ha glosado tres dicotomías que están haciendo daño a la futura recuparación de la economía española. En primer lugar, la diferenciación entre progreso y empresa, "como si fueran cosas contrapuestas o distintas"; en segundo lugar, la elección entre grandes empresas frente a pequeñas empresas; y, por último, la relación y utilidad entre empresa pública y privada. El vicepresidente de CEOE ha insistido en que todas las "empresas se dan la mano, todas aportan y son importantes para que la actividad vuelva a fluir. Porque la empresa tiene que estar en el centro de cualquier reactivación". Ha insistido en que "sin empresas no hay bienestar social, no hay innovación, no hay avance, no hay sostenibilidad". De no ser así, la tasa de desempleo llegará a una cifra insostenible.

Además, achaca al Gobierno de Sánchez desconocer los "pilares básicos del diálogo social". Ha asegurado cada vez que se han sentado a la mesa de diálogo las propuestas del ejecutivo eran cerradas, y que los representantes empresariales han tenido que negociar mucho y duro. 

Ha reconocido la importancia de la prolongación de los ERTE, pero pronostica que los plazos posiblemente no sean suficientes, que habrá que volver a negociarlos y hablar de ellos, ante la caida del consumo y la demanda. Razón por la cual, pide que se activen medidas sector a sector, para que cuanto antes pueda salvarse la mayor actividad económica posible. Además, incide en que los ERTE, a pesar de su peso e incidencia en el empleo, no son "la panacea, ni lo solucionan todo". "Es necesario seguir tomando medidas, como la inyección de ayudas directas a aquellos sectores que se encuentran en situación crítica".

La importancia de la 'última milla'

En términos parecidos se ha mostrado en relación con las moratorias fiscales, que considera como "insuficientes". Y ha alertado que no es momento de subir impuestos, sino todo lo contrario, por lo que rechaza los mensajes que está lanzando el gabinete central en relación con el incremento del IVA a algunos sectores. 

Igualmente ha advertido de que los 100.000 millones de los ICO, que han aportado liquidez a muchas empresas, "no son un regalo de nadie, y que las empresas tienen que devolverlos". Y pide que se prolongue el periodo de carencia y devolución de los préstamos, puesto que las "previsiones de recuperación y actividad económica que se hacían por el mes de marzo no se van a cumplir". Y "no podemos caer en el riesgo de que se rompa la cadena de pago, porque entonces estaríamos hablando de otra cosa, de una crisis de proporciones incalculables". 

Se ha congratulado de los pasos conseguidos en materia de teletrabajo, ya que la propuesta inicial del ejecutivo central era dejarlo todo a la discrecionalidad de los trabajadores. Afirma que el teletrabajo ha llegado para quedarse, pero que tiene que estar siempre acorde con la gestión empresarial.

Ante este escenario, ha reclamado a todas las administraciones que "tienen que llegar hasta la última milla", ya que una cosa es anunciar medidas y otra muy distinta "implementarlas y ponerlas en macha de foma efectiva, de modo que acaben llegando en tiempo y forma a las empresas".

Ha dicho que siente envidia sana de las pymes alemanas, pues las autoridades germanas han tomado medidas muy claras de apoyo al mantenimiento y consolidación de su actividad. Entre las medidas concretas que han puesta en marcha, ha destacado "la reducción de los impuestos para reanimar el consumo y la vida de las empresas, y la decisión de enlatar los ERTE hasta el 31 de diciembre de 2021, de modo que las empresas puedan planificarse bien al conocer a qué atenerse y no estar abriendo este frente cada tres o cuatro meses".

Por su parte, el presidente de la Cámara de Comercio de Sevilla, Francisco Herrero, en línea con lo expuesto por Cuerva, ha exigido que cese "la asfixia a la que se están viendo abocados los empresarios", pues a lo único que puede conducir es a un mayor estancamiento económico y "a un crecimiento todavía mayor del desempleo". Por eso propone que haya un equilibrio entre el binomio salud y economía, teniendo en cuenta en todo momento la seguridad de las personas.