domingo, 19 de agosto de 2018

De currito a emprendedor

Por Francisco Misiego, director de Prospectiva y Neurociencias Aplicadas a los Negocios de la EEN.

Hace unos años, cuando la crisis todavía no era lo que es hoy, me encontraba de vacaciones comentando con amigos que esto iba a ser duro y que hasta 2012 no se arreglaría y me consideraban como un iluminado. Lo cierto es que me equivoqué en la fecha, pero no en que el mundo laboral iba a sufrir una transformación total, no solo porque los salarios se iban ajustar o porque la tasa de paro se iba a disparar, sino porque el modelo se nos ha ‘americanizado’ y no estábamos, ni estamos, preparados.

Nuestras seguras nóminas y nuestros horarios de trabajo se han visto atacados y eso nos ha producido miedo, por supuesto real, pero al tiempo empiezo a ver cómo al empresario se le deja de demonizar y hasta se le comprende. La clave de nuestra economía siempre ha estado basada en dos industrias, la del ladrillo y la de los coches, como me decía hace tiempo una persona sabia: “Cuando veas que no se venden pisos ni coches estamos en crisis”. Pero no hemos aprendido con tiempo y estamos teniendo que hacer un curso acelerado a distancia para enfrentarnos no solo a situaciones laborales adversas sino a una sociedad transformada.

Ahora lo importante es que empezamos a pensar que, aunque nuestro trabajo sea una mercancía, hay algo más que eso y nuestra ilusión y creatividad para crecer son parte de nuestro salario, el emocional. Así, existen iniciativas como España Emprende, que nacen de la sociedad civil, una iniciativa colectiva que se ha marcado como objetivo unificar esfuerzos, recursos e ideas para generar riqueza, empleo, competitividad y bienestar a través del emprendimiento en España.

Nuestro futuro pasa necesariamente por reconvertirnos, en un mundo en el que el trabajo intensivo se ha trasladado a otras zonas del planeta, en trabajar para obtener modelos rentables en el tiempo y pasar a hablar de innovación y desarrollo, pero de verdad, no como palabras vacías.

El miedo no está consiguiendo paralizar a las personas con ganas de trabajar, no solo para subsistir, que es más que evidente que es esencial. Y están naciendo emprendedores que buscan más allá de nuestro mercado nacional, que tienen ideas que generaran riqueza basada algo tan etéreo como rentable, que es la creación intelectual con modelos fundamentados en nuevas técnicas e ideas de desarrollo de negocio o mejora de los actuales.

Para eso hay cinco pilares básicos que son la educación, la innovación, la financiación, la regulación y la fiscalidad. Pero desde luego no es que nuestros dirigentes lo estén haciendo muy bien, ni los actuales, ni los anteriores, ni ninguno en general. Pero al menos parece que hemos aprendido ya que no son ellos los que van a promover cambios sin que nosotros los hagamos a su vez.

El emprendedor es el futuro cercano y es porque son transmisores de ilusión y la comparten con sus equipos, no solo crean empleos, crean un nuevo modelo de relaciones laborales. Esto fundamentalmente porque, en su actividad, la cercanía, la transparencia y el ejemplo son su forma de trabajo y relación con los demás. Nuestro futuro está en vuestras manos.