domingo, 17 de diciembre de 2017

Carlos G. Castañón, cónsul honorario de España en Coahuila:“La Marca España goza de buena salud en México”

Es ingeniero de formación pero se considera empresario, por trayectoria y por vocación. El cónsul honorario de España en Torreón-Coahuila, Carlos González Castañón, nació en México pero está vinculado al país, la región y los municipios de los que son naturales sus padres, las localidades leonesas de Pola de Gordón y Vegacervera, casi en el límite con Asturias. Con 36 años y dejando atrás 18 en la mina, su progenitor aprovechó la oportunidad que le ofreció un tío con negocios agrícolas en México y emigró. Instalados en la zona centro-norte del país, un territorio bastante aislado y semidesértico, Carlos y sus hermanos crecieron, recuerda nuestro protagonista, profesando un tremendo amor a España.

M. Martínez García   I    Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.   I    Sigue al autor en @m_pinciana   I    19/3/2013

“Es un privilegio nacer hijo de extranjeros en otro país, te hace especial porque tienes dos culturas y puedes elegir lo que te gusta más de cada una y desmarcarte de lo que no”, señala el cónsul honorario. Carlos González Castañón realizó en España parte de sus estudios desde la infancia y, tras finalizar su formación como ingeniero en Mecánica Eléctrica, cursó un posgrado en Dirección de Empresas en Londres y Madrid. Aprendió inglés en Canadá, donde también se formó, al igual que en Estados Unidos (Boston). Una educación, pues, cosmopolita, que le llevó primero a ocuparse de los negocios agrícolas de la familia –su padre acabaría adquiriendo tierras en las que cultivó sobre todo cereal para pasar después al algodón y el tomate antes de apostar por el nogal, convirtiendo a su explotación, después de 40 años, en la mayor productora de nuez del país– pero también al ámbito industrial y del comercio, ya que ostentó la representación de marcas internacionales de diferentes sectores como distribuidor y mayorista. Hoy conserva varios negocios en México una vez abandonado el agrícola y ha cumplido una década como representante de los intereses de España en la zona de Coahuila y la comarca lagunera de Durango.

Carlos González Castañón asegura que “al margen de la crisis, el mexicano valora de España los conocimientos que le aporta, sus progresistas leyes sobre las minorías y su liderazgo en renovables y alta velocidad”.

¿Cómo se convirtió en cónsul honorario de España en Torreón-Coahuila?

La oportunidad surgió hace 10 años, cuando se publicó una convocatoria a la que nos presentamos cerca de una veintena de personas. Es un cargo sin remuneración que designa el Ministerio de Asuntos Exteriores español para abogar por sus intereses en una jurisdicción. En Torreón ha habido cónsul de forma ininterrumpida desde hace más de un siglo, aunque ya no seamos diplomáticos de carrera. Los requisitos son tener solvencia económica asegurada, disponer de tiempo para dedicarse a atender el consulado y ser una persona honorable. En mi caso, era el más joven de los candidatos. Creo que en la vida lo primero es proponer y dar, darte, no pedir. Mi educación con jesuitas me inculcó mucho todo esto y de joven me había hecho la promesa de que, una vez establecido y con un futuro claro, tenía que devolver lo que se me había dado. Por eso, es un orgullo representar a tu país cuando tus padres han salido de él como emigrantes y una forma de dar ejemplo a tus hijos. Tengo mucha autonomía y libertad y me encanta mi actividad. Mi principal función es velar por los intereses de España, de sus ciudadanos y empresas. También, la de potenciar la relación bilateral siempre privilegiando a España, lo cual me apasiona.

¿Cuál es la imagen de los españoles en México en estos momentos?

España está muy bien vista y sus ciudadanos se consideran trabajadores, esforzados, leales y honrados. Por encima de otros europeos. En cuanto al ámbito de la empresa, se ha oído mucho en los últimos 20 años eso de que viene la segunda conquista pero las inversiones españolas siempre se aplauden. Somos muy afines y las compañías que se han establecido en  México se han comprometido con su entorno. Los empresarios van a quedarse, no como los de otros países, que se trasladan a otros puntos del planeta cuando suben los costes de producción.

¿Se percibe entonces bien nuestra Marca-País? ¿Se podría hacer más?

A España hoy se le asocia a tecnología y a know how, a pesar de la crisis. Los índices económicos no dejan de ser porcentajes que se pueden maquillar tremendamente, aunque es cierto que todos hemos gestionado mal. Hay que ser optimistas y yo siento que la mala situación es coyuntural. En mi opinión, no habría que mezclar la crisis económica con lo que el mexicano piensa de España: los conocimientos que le puede aportar, su progresista legislación sobre las minorías, su liderazgo en energías renovables, alta velocidad y como productores de software en español… Somos los extranjeros más cercanos por idioma y por historia y se nos admira como proveedores de tecnología y también de inversiones que, mientras hasta ahora pertenecían a grandes empresas, en parte por el boom financiero, ahora corresponden a pymes. Firmas que antes tenían mucho negocio en España y no habían salido fuera pero que ahora necesitan internacionalizarse para sobrevivir. Es un fenómeno que se deja sentir mucho allí. 

¿De qué sectores principales son las pymes que buscan oportunidades?

De todos en general, pero el INE y el instituto público que es su equivalente en México hablan de banca, comunicaciones, energía, turismo, educación y formación y asesoría como los segmentos de actividad más representados.

¿Qué tiene que hacer una pyme española que quiere vender en México?

Es bueno ir de la mano de instituciones como el ICEX o EXCAL, es decir, utilizar a entidades españolas porque propician encuentros que ayudan a conocer gente. Y, desde luego, se deben apoyar en los cónsules honorarios, que en la gran mayoría de las ocasiones somos empresarios y pueden aconsejar cómo empezar. Y es importante hacer lobby. Yo he fracasado a menudo a la hora de vender cosas porque soy demasiado condescendiente y no sé decir que no. Y soy mal comprador porque compro lo más caro. Por eso, uso intermediarios. Los estados están intentando captar inversión extranjera y la promueven. Se puede comisionar a alguien para que hable con las autoridades con el fin de testar qué le ofrecen para instalarse en su territorio. En México hay facilidades en ese sentido.

¿Dónde en especial?

La capital es un monstruo y concentra, en 100 kilómetros a la redonda, casi la mitad de la población del país. En el DF y sus ciudades satélite, las que están a una hora de viaje, viven 40 millones de habitantes y por eso es difícil que te ofrezcan algo. Pero si vas a otros estados como Chihuahua, San Luis Potosí, Zacatecas o Coahuila, sí. Allí se han hecho, y podría dar ejemplos, trajes a medida para empresas que se han querido instalar. 

 

¿Y cuál es la mejor manera de llegar para tener éxito?

Posicionar un producto o un servicio donde sea es muy complicado y requiere mucho esfuerzo, pero hay fórmulas que funcionan en algunos o en todos los países. En México, por ejemplo, se prima mucho a los proyectos que ofrecen un beneficio social. Y a los que crean algo de empleo. Por ejemplo, si se trata de una empresa de paneles solares, sería importante que al menos se ensamblen allí, lo que además reduciría aranceles de exportación e impuestos, es decir, costes, para ganar en márgenes. O, si se va a comercializar aceite, que se envase allí. El Estado puede facilitar naves industriales a precios asequibles, yo lo he comprobado. Pero eso no significa que haya que esperar, como buen europeo, a que la Administración resuelva las cosas. El americano no cuenta con el Estado para nada, sabe que el Gobierno no le va a dar Seguridad Social ni pensión, que tiene que trabajar y ahorrar para llegar a mayor. Existen programas para poder beneficiarse de viviendas y de pensiones, pero nada parecido al Estado de Bienestar europeo.

¿Qué principales dudas y demandas plantea el empresario español?

Los costes de constituir una empresa en México son bajos y rápidos. Unos 1.000 euros de promedio para operar en 10 días. En España existe mucha más burocracia y normativa. Considero importante encontrar un buen socio local, porque eso evita gastos en posicionar tu marca y minimiza el riesgo y los costes. Sería importante hacer algún viaje de exploración previo y sentarse con posibles socios de empresas del mismo sector. En México funciona el Estado de Derecho y hay seguridad en las inversiones. Una buena prueba es que en los últimos 12 años España ha invertido el 51% de lo que han invertido todos los países de Europa juntos. Francia, por ejemplo, ha desinvertido en México retirando plantas de automóviles. 

¿Qué opina de la crisis que nos afecta?

No entiendo que la banca esté en quiebra y subsidiada cuando BBVA y Santander son las entidades que más ganan en México. El primero invirtió en 2012 en activos 2.600 millones de dólares, la máxima inversión de una institución financiera en un país en estos momentos. Eso es Marca España. Además, el capital que sale de una nación, vuelve. Yo soy muy proclive al autoempleo. En México hay dos millones de titulados universitarios al año y una buena salida es aprender autoemplearse. Tengo un lema: Exporta-te. Hay que hablar mucho más de lo bueno de España. Es cierto que se ha caído en un ciclo especulativo del que no se ha librado casi nadie. Algo parecido pasó en México en el 95. Salvar a las grandes empresas porque son muy importantes dentro de la economía de un país es habitual. Estados Unidos ha inyectado dinero a fondo perdido en la Chrysler varias veces pero, con las pymes, lo que ocurre es que si se quedan cuatro en la calle se nota menos. 

“A la hora de abrir un negocio en México es bueno ir de la mano de instituciones públicas como el ICEX”.

Entonces, ¿cree que lo español no se vende tan bien como debería fuera?

El español es un Quijote, un aventurero. Su valentía histórica para salir a buscarse la vida fuera no tiene parangón. Hay muchos casos de éxito y creo que lo español se cotiza bien. Además, no se puede olvidar que el mexicano tiene mucha consideración por los productos de España y a los españoles en particular nos aprecian en gran medida. El gran éxito de España es haber puesto su bandera en muchos lugares del mundo. Eso ha abierto el mercado a las multinacionales. Hace 20 años, no veías ninguna gran empresa española fuera. Los aviones de Iberia, nada más. Hoy, en cambio, hay muchas que todos tenemos en mente. El exotismo es una cualidad muy buena para vender y venderse bien.

¿Qué ventajas tiene México frente a otros países latinoamericanos que están creciendo a doble dígito anual y en los que se enfocan muchas empresas?

Pienso que es un país con menos riesgos que otros. Somos un estado latinoamericano pero vecino de Estados Unidos, con todo lo que eso implica, bastante desarrollado y americanizado también. No existen gobiernos de los que se conocen como populistas. Y las inversiones españolas son muy grandes, de modo que no creo que, junto con Brasil, México haya perdido su posición de liderazgo frente a otros países.

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