martes, 25 de septiembre de 2018

Francisco Arteaga: "Vamos a un sistema eléctrico más equilibrado, interconectado y sostenible para el bienestar de todos"

Francisco Arteaga en un modelo de vehículo eléctrico Francisco Arteaga en un modelo de vehículo eléctrico

El energético es en el fondo el sistema que todo lo mueve. Avance tecnológico, fuentes renovables y limpias, autoconsumo, mayor sostenbilidad medioambiental. Apasionantes retos de los que conversamos con el delegado de Endesa para Andalucía y Extremadura, Francisco Arteaga. El máximo responsable territorial de la eléctrica ve el futuro con optimismo. A pesar del lastre histórico del déficit de tarifa, considera que vamos hacia un modelo "más eficiente, interconectado y sostenible".

¿Qué balance puede hacernos del último ejercicio?

Ha sido un ejercicio muy intenso, interesante y, al mismo tiempo, muy complejo de gestionar. Algo que le ha ocurrido a muchos otros sectores. En nuestra actividad, nos hemos encontrado con unas circunstancias que han condicionado mucho la evolución de los negocios. Se han producido aspectos positivos y de esperanza, como el inicio de una incipiente recuperación económica y de la demanda, pero también hay incertidumbres que están afectando a esa evolución, como es el caso del comportamiento de los mercados energéticos internacionales que está incidiendo y condicionando en gran medida al sector.

¿Podría concretarnos cuál está siendo el comportamiento de la demanda?

La demanda comenzó el año fenomenal, con un primer semestre de un crecimiento acumulado del 4,1%. Y, sin embargo, en el segundo ha ido decayendo, afectada quizá por determinadas incertidumbres, tanto a escala internacional como de carácter nacional o doméstico. De hecho, ahora estamos en el 2,1%, siempre medido en tasa de año móvil, es decir, en relación con los últimos 365 días. Estamos contentos, porque no deja de ser una buena evolución, pero también es verdad que ha perdido pujanza con respecto a la primera mitad del año.

Ha señalado el impacto de los mercados internacionales. ¿De qué modo están afectando al comportamiento del sector?

La complejidad internacional de los mercados energéticos ha tenido una incidencia, como he comentado, muy importante. Se ha producido un incremento de los precios del petróleo y, como consecuencia, de los costes energéticos que están referenciados al crudo. Para nosotros la subida del precio de los combustibles ha repercutido en un alza de costes en los mercados mayoristas, lo que ha provocado que se estrechen nuestros márgenes comerciales. Al contar con un elevado número de contratos con precios establecidos, cuanto más cara es la compra de la energía en el mercado, menor margen. Es cierto que a la generación le puede mejorar un poco el margen, pero como tenemos más mercado que generación el balance no es positivo. Para que puedan hacerse una idea, por cada 2 kW generados por Endesa, vendemos 3 kW. Nos jugamos más en el hecho de que los precios de compra sean bajos que en la venta de nuestra propia generación.

¿Qué impacto ha tenido en toda esta evolución el año climático?

No podemos analizar y explicar la evolución de un sector como el eléctrico atendiendo exclusivamente a una sola variable. Precisamente este año, todo lo que ya he señalado, ha coincidido en el tiempo con la sequía, con una falta importante de producción hidroeléctrica. Lo que ha provocado que uno de los aportes de cobertura de demanda de energía en España, que con frecuencia supone el 20% del mix energético, este año ha bajado muchísimo. Esto hace que el encarecimiento de los costes de la energía tenga un impacto, una proyección aún mayor, porque coinciden en el tiempo el efecto precio y el efecto cantidad. Ya que para producir la misma cantidad de energía, al no tener la misma cobertura hidroeléctrica, ha habido que incrementar la térmica, con unos costes variables más elevados. En definitiva, el coste total de la cobertura de las necesidades eléctricas del país se ha incrementado, sin que las empresas del sector tengan por ello mejor margen. Al contrario, ya que se destina más de lo que se recauda para cubrir las importaciones.

En la factura que paga el ciudadano se incorporan una cantidad de costes enormes que no corresponden al suministro como tal

El déficit de tarifa es uno de los problemas del sistema eléctrico español que es foco recurrente de atención informativa y social. ¿Qué factores desencadenaron esta situación?

El déficit de tarifa responde a un cúmulo de factores. En primer término, hay que tener en cuenta que la Península Ibérica es casi una isla eléctrica, por lo tanto es un factor a considerar. Sin embargo, creo que, hoy por hoy, el factor con más peso lo determina el hecho de que en la factura que paga el ciudadano se incorporan una cantidad de costes enormes que no corresponden al suministro energético como tal. Entre 2005 y 2008 hubo un boom de energías renovables muy subvencionadas, muy primadas. Se primaron energías como la fotovoltaica y la termosolar, pagándola 10 veces más cara que la energía convencional, y permitiendo aplicar ese tipo de ayudas a 10 veces más potencia de la que estaba prevista. Es cuestión sólo de aplicar la lógica: si era 10 veces más cara y a razón de 10 veces más potencia, pues el resultado final supone casi multiplicar por 100 el diferencial previsto como extracostes del sistema.

Sin embargo, las energías limpias y renovables debían impulsarse como estrategia de sector y de país.

Por supuesto que sí, pero con una política incentivadora lógica y razonable. Si del volumen total del sector, que se sitúa en torno a los 35.000 millones de euros, se decide invertir unos cientos de millones en fomentar una energía incipiente, que necesita desarrollo tecnológico, parece razonable. Lo malo es que estos cientos de millones se conviertan en una factura anual de más de 3.000 millones de euros y en una hipoteca a 25 años, con su pertinente impacto en la factura individual. En un determinado momento se rompió la filosofía de que el negocio regulado de distribución y el conjunto del sistema tenían que cubrir anualmente sus costes. Y se aceptó la existencia de déficit de tarifa, pensando que si en unos años había déficit, en los años de superávit se podría compensar. Y no ha sido así. De modo que se acumularon 25.000 millones de déficit de tarifa, y cuando ya la situación se hizo ingobernable, no quedó más remedio que tomar medidas de contención del déficit. Entre ellas, subir la parte regulada de la tarifa para absorber y amortiguar el pago de los intereses de ese déficit. Pero, claro, la deuda acumulada hay que ir pagándola, y supone alrededor de 6.000 millones anuales de hipotecas del pasado. Prácticamente un 20% de la facturación del sector.

Pero la regulación impositiva no se queda solo en este lastre histórico, ni mucho menos.

Adicionalmente, la electricidad, siendo un servicio esencial, paga un 21% de IVA, al que hay que unir un 5% del impuesto eléctrico, por lo que estamos hablando de que hay un 26% de recargos que, junto al 20% anterior, son de cosas que no tienen nada que ver con el suministro de la energía. Además se han ido poniendo impuestos del 7% a la generación, a la hidráulica, a la nuclear, a una serie de producciones específicas, más todas las tasas autonómicas y municipales. De modo que la cuenta simple es que más de la mitad del recibo no tiene nada que ver con nuestra actividad. Por tanto, es muy difícil que se pueda llegar a un recibo barato si más de la mitad corresponde a otras cuestiones. A esto hay que unir que del otro 50% una parte importante se va en importación de materias primas, de modo que para la cobertura de todo el sector queda realmente un tercio de lo que se recauda. Parece evidente que no resulta fácil que estos números cuadren.

Según lo que comenta, el panorama del sector no parece el más halagüeño.

A pesar de todo lo que he comentado, vamos razonablemente bien. Estamos en una situación de carestía relativa, pero la situación hay que verla con optimismo. Los grandes consumidores ponen de manifiesto que el mix energético español es bueno, equilibrado y garantista. Pero no debemos olvidar que tiene que soportar esa mochila, esa carga histórica. Ahora tiene ante sí un futuro muy prometedor con los avances que, precisamente, se están dando en las energías renovables. Porque hay que resaltar, y somos los primeros en abanderarlo, que la curva de aprendizaje que han tenido algunas de estas energías ha sido magnífica, especialmente la fotovoltaica. La buena noticia se encuentra en que una energía que en su día se pagó artificialmente ahora puede ser del orden del 20% más barata que la convencional, gracias a las nuevas instalaciones que se van realizando. De modo que conforme avance más la curva de aprendizaje, se siga mejorando la tecnología, vayamos invirtiendo y poniendo en explotación nuevas instalaciones el coste va a ir bajando. Hay que ser consciente de que este proceso lleva su tiempo, que tendrá su maduración. Pero conforme esto suceda se irá diluyendo la carga del pasado. Soy optimista, creo que vamos a conseguir la cuadratura del círculo: garantía y seguridad de servicio, sostenibilidad medioambiental y competitividad y eficiencia para nuestras empresas. En eso estamos, y considero que vamos por un buen camino. Nos queda aún mucho por recorrer, pero Endesa está a la cabeza de esta filosofía, de esta estrategia. Y estamos muy orgullosos e ilusionados de hacia dónde vamos.

Soy optimista vamos a un modelo de extraordinaria garantía y seguridad de servicio, sostenibilidad medioambiental y competitividad y eficiencia para nuestras empresas

Dentro de este escenario, ¿cuáles han sido los principales hitos de la compañía en el ejercicio recién finalizado?

De la gran cantidad de hitos que podría mencionar, voy a resaltar el más relevante en cada una de las áreas de actividad. Hemos culminado en 2017 la gran inversión que se ha realizado en la Central Térmica Litoral de Almería, con un montante de 240 millones de euros, destinada a su modernización, a su puesta en vanguardia desde el punto de vista medioambiental y de mejora en la eficiencia de su funcionamiento. Es un hito fabuloso que hace que nuestro buque insignia siga estando a la vanguardia europea y mundial, siendo un aporte esencial para nuestro parque generador. El segundo hito, más vinculado a las renovables, es la apuesta de Endesa por las subastas que se han venido celebrando. La compañía tiene previsto invertir unos 900 millones de euros en los próximos tres años para desarrollar una capacidad de renovables muy importante en España, en general, y en Andalucía y Extremadura, en particular. En el entorno de 2021 deberíamos estar hablando de que se incorporarán en el conjunto de Endesa más de 800 MW de potencia, y continuaremos construyendo más. Las dos comunidades, Andalucía y Extremadura, tendrán un papel muy destacado tanto en eólica como en fotovoltaica. De todos modos, nosotros estamos convencidos de que esto no es más que la punta del iceberg de lo que está por venir. La gran apuesta es que de aquí a 2030 de los 30.000 MW que se instalen en España consigamos que un tercio, 10.000 MW, se ubiquen en Andalucía y Extremadura. No en vano son las regiones con mayores ratio de incidencia solar.

¿Cuál ha sido la inversión en el último ejercicio?

Nuestra inversión anual territorial ronda los 700 millones de euros. Es un montante muy importante que a veces se identifica con proyectos de gran tamaño, como es el caso que he señalado de Almería, y otras se tiene que medir entre miles y miles de actuaciones de una red de distribución enorme. Debe tenerse en cuenta que contamos con casi 5 millones de puntos de suministro entre las dos regiones, que componen un mapa de miles y miles de kilómetros de red en alta, media y baja tensión. Solo en Andalucía hay más de 80.000 centros de transformación. Recientemente hemos informado de que para el periodo 2018-2020 vamos a invertir casi 1.000 millones de euros en mejoras de la red en Andalucía, e incrementar la calidad del suministro un 20%. De hecho, hemos lanzado un proyecto de mucha trascendencia social como es toda la reconfiguración de la red eléctrica del este de la ciudad de Sevilla, que consideramos es una gran apuesta de futuro y que va a suponer multiplicar por tres la capacidad de esa zona de la ciudad para facilitar su desarrollo, la sostenibilidad del entorno y para que los ciudadanos estén mejor atendidos.

Y dentro de la apuesta por la sostenibilidad que ha comentado, ¿qué aportaría la electrificación de la demanda de energía?

Esta es otra de las razones del optimismo que le indicaba hace un momento. Para nosotros éste es un capítulo de inversión muy relevante. Apostamos por las energías renovables, por la nueva generación, por una red de distribución en crecimiento. En los datos de inversión que hemos anunciado, se incrementan en 400 millones las inversiones en esta faceta. Estamos reforzando nuestro músculo para continuar llevando a cabo proyectos. Y, evidentemente, uno de los factores clave de futuro es la electrificación de la demanda de energía. Porque la electricidad es el único sistema energético que garantiza cero emisiones a la atmósfera en el consumo final. Cualquier otro consumo energético, en mayor o menor escala, produce emisiones.

En el periodo 2018-2020 invertiremos casi 1.000 millones de euros en mejoras de la red en Andalucía

Es decir, ¿que supondría un gran paso en pos de la descarbonización de la economía?

A la vista de la reflexión anterior, deberíamos invertir cuanto más mejor en lograr el mayor número de consumos finales eléctricos. Sin embargo, suele objetarse que este paso no es suficiente, ya que si esa electricidad se consigue con muchas emisiones previas, no se conseguirá el fin buscado. El objetivo desde la cumbre de París, que Endesa y todo el Grupo Enel abanderan, siendo incluso partidarios de establecer todavía objetivos más ambiciosos en materia de reducción de emisiones, es conseguir que en 2050 descarbonicemos prácticamente en su totalidad el efecto del hombre en el planeta. Por nuestra parte, estamos totalmente decididos a hacer una transición energética que permita ir sustituyendo progresivamente fuentes con emisiones por fuentes limpias. Y dejar aquellos activos que ya están funcionando en un papel más de backup, de refuerzo. Haciendo un símil: nadie quiere tener un seguro de vida para usarlo, lo que no quita que sea conveniente tenerlo. Pues lo mismo sucede en el sistema eléctrico. Debemos contar con un sistema en el que haya suficiente capacidad térmica instalada y mantenida hasta que se desarrollen los sistemas de almacenamiento adecuados de renovables para que no sea necesaria. Lo que nunca puede faltar es el suministro. Porque la sociedad actual no puede permitirse renunciar a un servicio tan esencial como la electricidad. Cada vez más se cubrirá la demanda con energías limpias, pero tenemos que tener otros sistemas de refuerzo en caso necesario. Por lo tanto, esta transición energética va hacia el equilibrio ecológico, económico y de garantía de eficiencia y suministro. Y para ello tenemos que seguir avanzando en el almacenamiento de renovables y en la electrificación de la demanda.

Francisco Arteaga interior

¿Y cuál es el papel en este mapa del transporte y el coche eléctrico?

El vehículo eléctrico juega un papel fundamental. Está claro que si el transporte es uno de los grandes emisores de gases a la atmósfera en la actualidad, debemos abordar cómo hacer para que ese transporte no emita. Desde luego hay distintas alternativas, nunca debemos ser maximalistas, pero lo que sí es cierto es que la alternativa eléctrica es ya viable. Cada día se extiende más, posee ventajas innegables de confortabilidad, y en las ciudades es indudable su valor por la autonomía. Me sorprendo de que no esté mucho más implantado en las grandes urbes, y que sigamos viendo en los informativos boinas de contaminación.

¿Habrá que darle un margen también a las automovilísticas y a los ciudadanos?

Por supuesto, pero esa es la gran noticia. Hasta hace unos años se podía tener la percepción de que la inversión que tenían que llevar a cabo los fabricantes de automóviles era tan grande para cambiar el enfoque tecnológico que se les podía hacer un mundo. Como una especie de reinventarse de nuevo, pero creo que ya hemos pasado el punto de inflexión, y no hay fabricante que no esté convencido de que el futuro va por ahí. Nos encontramos ante un efecto de aceleración progresiva: al principio cuesta más trabajo, pero después el crecimiento será exponencial.

La compañía ya ha instalado 4,5 millones de contadores en la zona sur. ¿Qué va a suponer de verdad la telegestión y la inteligencia en los dispositivos de cara a la atención al cliente?

Cerramos el año con un 97-98% de los contadores ya instalados, prácticamente con todo el despliegue hecho. ¿Qué ocurre con los que faltan por instalar? Se trata de los casos más complicados. Por lo tanto, el objetivo previsto para 2018 en la práctica totalidad lo hemos cumplido con un año de antelación. Ahora nos encontramos en el proceso de que, además de estar instalados, desarrollen todas las funcionalidades que permiten. Porque no se trata ya de leer a distancia el contador, sino de tener la puerta de entrada a los suministros domésticos para ir completando la automatización y digitalización de la red. Es aprovechar todo ese gran mundo de información e interconexión que tenemos por delante. Considero que se ha avanzado mucho técnicamente, tecnológicamente y ahora hace falta seguir avanzando en su aprovechamiento.

Nuestra apuesta es seguir avanzando en el almacenamiento de renovables y en la electrificación de la demanda

Imagino que será necesaria una mayor didáctica y pedagogía para con los usuarios a este respecto.

Las herramientas han mejorado mucho y ahora es necesario avanzar en la formación y el uso de estos instrumentos. Es decir, en sacarle jugo a todo este potencial. El año próximo y el siguiente Endesa, que es líder en digitalización en el sector energético, está apostando por seguir renovando sus sistemas desde el corazón, con la visión puesta en que el usuario se implique cada vez más en hacer lo más productivas posibles todas estas innovaciones. Y para eso hace falta formación práctica y coordinación también en el uso, porque todos debemos ir avanzando a un mismo ritmo. Es una cuestión especialmente compleja, ya que si solo en Andalucía nos tenemos que relacionar con casi 5 millones de clientes con distintos niveles de formación en el proceso digital, parece evidente que se necesita tiempo. A los clientes no les podemos exigir lo que no les corresponde, y no podemos pretender que se conviertan en expertos digitales. Por tanto, vamos a ir avanzando en la extensión de todo ese proceso, tanto interna como externamente.

Con todos estos avances en tecnología y energías renovables, ¿cómo será el sistema eléctrico en el futuro a medio plazo?

El futuro lo veo clarísimamente en positivo, es decir, la evolución de la humanidad siempre ha sido a mejor, aunque haya habido aspectos criticables en momentos concretos. Creo que vamos a tener un futuro con respecto al planeta muchísimo más claro, contundente y seguro. Vamos a cambiar esa dinámica que en las últimas décadas ha puesto en riesgo ese futuro para las próximas generaciones. Un futuro con una calidad de vida más generalizada, aunque hay que seguir luchando contra la pobreza. A medida que somos más eficientes podemos llegar con los mismos recursos a más gente y, por tanto, no agotamos el planeta. Y todo esto lo digo porque la energía lo mueve todo. Es esencial. No es solo que suponga entre un 3 y un 5% del PIB de los países, sino que es la base de todo lo demás. Creo que vamos a tener un sistema energético cada vez más limpio, más eficiente y más interconectado. Un sistema equilibrado y en el que los activos estén bien utilizados. La energía como sistema potenciador de todos los demás sistemas.

Es un escenario muy integrador, dibuja más oportunidades para todos los actores, tanto los ya existentes como los nuevos. ¿En el sistema eléctrico caben todos?

Utilizando la terminología que ahora está tan en boga: lo disruptivo realmente es lo colaborativo. Todos somos necesarios y podemos aportar a que el resultado sea win to win. Estoy convencido de que es posible. Se están dando las circunstancias y condiciones para que esto sea así. La tecnología ha avanzado, la sociedad al ser más responsable, evita los desequilibrios, o por lo menos, los amortigua. Y entre todos creo que avanzaremos hacia una sociedad mejor. Esto no significa que no se produzcan riesgos en el camino. Vivimos un momento en el que hay que tomar impulso y fuerza para realizar proyectos en beneficio de muchos, y no para que unos ganen y otros pierdan.